El Señor de la Caridad será repuesto al culto con un besapies extraordinario

Define la devoción, el diccionario de la Real Academia de la Lengua, como “amor, veneración y fervor religiosos”. Si nos circunscribiéramos, desde el punto de vista cofrade, en exclusiva a esta descripción, seríamos incapaces de comprender el sustrato que subyace bajo el sentimiento profundamente asentado en el espíritu del cristiano, del cofrade, cuando está frente al Cristo o la Virgen que ocupa el centro de sus oraciones. Más allá de que seamos conscientes de que las imágenes sagradas no son más que la representación de Jesucristo y de su Bendita Madre, el cofrade experimenta a lo largo de su vida la sensación de que existe un hilo invisible, inexplicable para el profano, que liga para siempre su corazón a una advocación concreta que arrastra con ella toda una serie de sensaciones, que trascienden el hecho religioso.

Cuando un cofrade piensa en su Virgen no lo hace solamente en la imagen, ni siquiera solamente, con todo lo que ello implica, en la Madre de Dios. El concepto incluye, dentro de lo que representa, una larga serie de emociones que tienen mucho que ver con la herencia recibida y con la vinculación de la hermandad a la que pertenece con su propia existencia y la de quienes le rodean, los presentes y los pretéritos. Por eso resulta inevitable acordarse de quienes ya no están y le llevaron de la mano, en su más tierna infancia, frente al Cristo de su cofradía, para enseñarle a quererle de manera desinteresada.

Cuando las circunstancias impiden respirar en su cercanía, la ausencia es inenarrable. Este es el sentimiento que durante casi un año han experimentado los cofrades de la Hermandad del Señor de la Caridad sometidos a la crudeza de la ausencia de su Titulat demasiado tiempo. La imagen fue retirada del culto el pasado 11 de abril, para ser sometido a diversas labores de restauración en los talleres Regespa, de cara al mejor estado de conservación de la Sagrada Imagen, que goza de un valor artístico y devocional incalculable. Para dichas tareas la corporación de San Francisco depositó su confianza en dos de los profesionales más cualificados en este campo, Enrique Ortega y Rosa Cabello responsables del citado taller y cuyos trabajos destacan por el alto nivel de especialización que siempre ofrecen y la pulcritud con que se realizan. Unos trabajos orientados a dotar de mayor fortaleza a la talla que al parecer se encuentran bastante avanzados.

En la Asamblea General Ordinaria de la pasada noche, la junta de gobierno de la corporación de San Francisco informó de que tras haber mantenido una reunión con Rosa Cabello y Enrique Ortega, quienes están llevando a cabo la restauración de la imagen del Señor de la Caridad, se ha acordado que sea devuelto al culto la Imagen del Señor en la tarde del 28 de marzo, día en el que dará comienzo el Solemne Quinario en su honor, el cual se llevará a cabo en el altar mayor de su sede canónica, la parroquia de San Francisco y San Eulogio de Córdoba, quedando expuesto en un Besapiés Extraordinario que durará hasta el final de los cultos a la Sagrada Imagen, llevándose a cabo al finalizar la eucaristía cada día.

Con esta medida y a resultas de la premura con respecto al inicio del Quinario llegará el Señor, parece quedar descartado el Vía Crucis que el máximo órgano de gobierno de la Hermandad del Señor de la Caridad había barajado. Un culto excepcional que habría tenido lugar siempre y cuando la imagen hubiera regresado a casa con tiempo suficiente para que el Vía Crucis pudiera haberse celebrado con anterioridad a los cultos que emanan de las reglas corporativas de la hermandad, fijados para la semana previa a la Semana de Pasión, que en concreto establecen que “durante el tiempo de Cuaresma esta Hermandad dedicará un solemne Quinario a Nuestro Señor de la Caridad, el cual deberá terminar el Domingo de Pasión de cada año, en cuyo día se celebrará la Función Principal”