Suspira el querubín por esos capataces que fueron amigos que se pelearon, y que al final acabaron con un divorcio más sonado que el de esos famosos que salen en televisión.
Susurra el serafín porque sabe detrás la separación solo uno paga los platos rotos y detrás los verdaderos son los motivos de martillo y de anuncios, que se harán más pronto que tarde donde uno le quita el otro lo que fue suyo y antes fue del otro
Suspira el ángel porque todo quedará encerrado en una especie de stand que fue bonito mientras duró y que ahora ya no será y quedará en el recuerdo de quienespor allí pasaron y vieron cómo el espacio se dividió en dos y uno solo dicen que fue el que peleó.





