Siete días, solamente siete días restan para que por los caminos que engarzan el sendero infinito que conduce de la Catedral que un día fue mezquita a la Catedral del Naranjo, se arremolinen los valientes nazarenos, los entregados costaleros y los leales músicos que configuran esa hermandad que enseñó a Córdoba a creer, al compás de la indiscutible evolución que ha experimentado en apenas un abrir y cerrar de ojos, para mutar de una de las promesas más deseadas, en una fehaciente materialización, en una rotunda realidad, que se evidencia en una vitalidad inusitada y en una obra social incalculable, por la que la Reina del Naranjo luce en su fajín la medalla más hermosa, la de la auténtica solidaridad.
Este Martes Santo ocurrirá por última vez. Ella aguardará paciente, radiante, crepuscular maravillosa, en la penumbra de la Parroquia de Santa Victoria, en una de las orillas de la calle que lleva por nombre el de aquél a quien tanto debe su barrio. Esperará en silencio con la congoja en la garganta, con la emoción a flor de piel… como siempre desde el primer día… el regreso del hijo que agoniza bajo el cielo de Córdoba, arropado por el amor incondicional de sus gentes las que siempre laten con fuerza en su ribera.
Y un pensamiento retumbará en las entrañas de todos los hermanos de la corporación, en el preciso instante en que la Cruz de Guía de la cofradía atraviese el cancel de su hogar. Porque la próxima vez que las hileras nazarenas que acompañan al Hijo de Dios, pisen los adoquines de la Córdoba de Nisan, todo habrá cambiado para siempre, decisivamente, porque la Divina Enfermera caminará junto a ellos para sanar al mundo entero de sus tribulaciones cotidianas, para calmar el lamento de la humanidad sedienta, para precipitar su majestad en los corazones heridos y hacer brillar en el cielo de nuestros sueños que el más hermoso de ellos se ha convertido en realidad en lo que dura un suspiro. Porque será muy pronto, antes de que podamos darnos cuenta, el próximo 27 de marzo de 2018, cuando Córdoba entera se eche contigo a la calle, Salud.






