El varal | El florecer de cada primavera

La deseada llegada de la Semana Santa espera a uno de los momentos más esperados para los eternos cofrades, que con tanta ilusión disfrutan de los últimos días de Cuaresma para el tan ansiado día del Domingo de Ramos. Las calles en este último tramo cuaresmal respiran aires de gloria eterna e incienso, además del fervor ante el proceso de montaje de la Tribuna en la Plaza de la Constitución y sus respectivas gradas y sillas a lo largo del recorrido oficial, donde se hace evidente que la festividad toma nuevamente forma con la ilusión de otro año más cargado de emociones comunes y de exaltación de Fe que invita a admirar y venerar las imágenes en una semana grandiosa, pero a su vez intensa.

Una de las novedades recientes que se incorporan en las jornadas previas son los ensayos, reuniones de portadores que tienen como intención mejorar el andar del trono en su respectivo día de salida procesional, una práctica que se lleva haciendo últimamente en prácticamente todas las cofradías de penitencia, algo que hasta hace bien poco únicamente realizaban dos hermandades, siendo pioneras en efectuar convocatorias hacia sus hombres de trono, concretamente, la Nueva Esperanza y la Sagrada Cena, hace unos 10 años, hasta que, finalmente, todas las corporaciones ven con buenos ojos esta forma de trabajar para conseguir alcanzar el objetivo de sorprender y de disfrutar de su estación de penitencia con pasos hacia el frente, toques de campana y hombros dispuestos a sentir un orgulloso sufrimiento.

Por otro lado, los populares actos denominados como traslados y entronizaciones. Se trata de procesiones en la que los hermanos trasladan los Sagrados Titulares hacia su respectiva Casa Hermandad, algo que cada año acoge a miles de personas en sus recorridos céntricos y periféricos de la capital malacitana. Es habitual que las entidades religiosas realicen estos tramos procesionales con acompañamientos musicales, secciones de vela y enseres identitarios.

Este domingo 17 es conocido localmente como “domingo de traslados”, un acontecimiento de gran peculiaridad, ya que muchas de las cofradías realizan su respectivo traslado desde su sede canónica hasta su lugar de salida, siendo este itinerario dominical destacado principalmente por las corporaciones del Domingo de Ramos, como el caso de la Pollinica, la Archicofradía del Huerto o el Prendimiento entre muchas otras. Un día antes, el sábado, tiene lugar el acto del pregón oficial de la Semana Santa de Málaga en el Teatro Cervantes, donde un gran público acoge fielmente al pregonero en su discurso de apertura.

Estos actos previos se convierten cada vez más en una tradición muy característica de la singularidad y del estilo que la festividad tiene en la ciudad, y con grandes diferencias del resto de la región andaluza, una pasión que queda reflejada en estas jornadas de tanta actividad y preparación para las hermandades que disponen a salir en la gran semana del año. La valentía de la vida y la muerte representada en la Fe de los fieles que marcan el camino de la cruz hacia el sagrado destino de la victoria.