El claro, sectario, insólito y vergonzoso posicionamiento de la alta jerarquía eclesiástica catalana a favor de quienes están enfrentando a la sociedad de Cataluña entre sí, y de parte del pueblo catalán con el resto de los españoles, alentando a las masas en contra de la legislación vigente y poniendo en el centro de la diana a policía y guardia civil por hacer su trabajo, ha logrado, por increíble que pueda parecer, que el Vaticano se posicione; más vale tarde que nunca.
Gerardo Bugallo, nuevo embajador de España ante la Santa Sede, ha afirmado que el propio Papa Francisco ha asegurado que el Vaticano «no reconoce movimientos secesionistas o de autodeterminación que no son resultados de una descolonización”, en referencia al contencioso de Cataluña, desautorizando de este modo las múltiples declaraciones formuladas en ese sentido por quienes han llenado de esteladas los campanarios y de urnas los altares.
Bugallo ha subrayado, en declaraciones a Efe, que abordó con el sumo pontífice la situación en Cataluña y que el resumen de su conversación, mantenida el pasado lunes en el Vaticano, es que «fue muy claro al respecto «, precisó el Embajador, que presentó al papa sus cartas credenciales precisamente este lunes, 2 de octubre. No obstante, hasta el momento, no se han producido declaraciones oficiales al respecto reconduciendo una situación que ha provocado un profundo malestar entre parte de la población católica catalana, que se ha visto abandonada por sus pastores, y por los católicos del resto de España, que están viviendo la posición de la curia catalana, como un insulto y una afrenta cuyas consecuencias son imprevisibles.





