Evidentemente no quiero ser pesado escribiendo de la Coronación de María Santísima de la Paz y Esperanza, que de ello se han encargado profusamente mis compañeros en los días que la precedieron y la sucedieron. Quiero más bien señalar algo que deberíamos de observar y aprender todos o casi todos los cofrades de nuestra ciudad, aprender de las enseñanzas de lo visto.
No es necesario señalarle a nadie que la llegada de María Santísima de Paz y Esperanza “con las del alba” que decía D. Miguel de Cervantes tantas veces en D. Quijote de la Mancha, nos ha de obligar a meditar sobre la existencia de una madrugá en nuestra ciudad, teniendo en cuenta lo importante de este acto celebrado, una coronación pontificia, creo que a lo largo de mi dilatada vida solo he presenciado las de La Virgen de los Dolores (1965), Virgen de las Angustias (1987), Virgen del Rosario (1993) y Paz y Esperanza en este año, refiriéndome solo a las penitenciales, por lo que he restado la Virgen de la Fuensanta (1994) y la Virgen del Socorro. (2003).
Es decir en más de medio siglo cuatro, todo este esfuerzo de memoria es solo para señalar que no es una coronación algo habitual o cotidiano, sino más bien una extraordinaria y rara ocasión, o un señalado momento, o la máxima meta esperada para la titular de cualquier cofradía de nuestra ciudad.
Pues en esta extraordinaria ocasión, he podido comprobar, que el pueblo de Córdoba no está muy por la labor de participar en una buena madrugá, la ocasión lo merecía, indudablemente, pero al alargar de forma irracional los tiempos y los recorridos junto a la particular idiosincrasia tiene la consecuencia que todos lamentamos y que pudimos ver, me refiero a la reducción de espectadores y participantes en este singular e irrepetible acto, me apuntaba y señalaba al respecto un conocido y periodista que los horarios no habían sido los adecuados, que la misa debería celebrase a la mañana, sobre las 11 horas y que el traslado triunfal de la titular a su casa se debería de haber iniciado sobre las 16 o 17 horas, señalando específicamente “que le dé el sol en la cara”, llegando a casa sobre la media noche, como máximo, me lo comentaba muy cerca de la calle Deanes, nada más iniciarse el cortejo, y a primera hora de la noche. Yo al pronto pensé que era un error, posteriormente he de reconocer que tenía toda la razón.
Por el contrario se me vienen a la memoria unas declaraciones del actual Hermano Mayor, perdonarme no recuerdo el medio, ni la fecha, pero si la exactitud de sus palabras, él manifestaba que “vivió la Madrugá con la hermandad del Nazareno y, aunque ha reconocido que dura, no ha pasado por alto que sería muy bonito para Córdoba tener una madrugada en condiciones”, incluso creo recordar que manifestaba que lo pasaría a la consideración de los hermanos en cabildo, añadiendo “me gustaría ver a mi hermandad en la madrugada”.
Pues ya la hemos visto, y tengo la esperanza de que nos sirva de enseñanza, creo y me duele que a los cordobeses que nos gusta las cofradías en las calles, nos gusta eso, solo verlas, no siendo participativos en cuanto al cortejo, prefiriendo ser público desde las aceras, no parte activa del acto, si no lo cree revisen los videos del mencionado acto en todo su recorrido, y verán lo que les digo.
En cuanto a la hora, también tenemos los cordobeses algunas preferencias, pasadas las 2 de la madrugada, también empieza a decaer el público desde las aceras, y lo que en un principio era una masa densa y aglomerada, empieza a ser algo menos denso, los espectadores y fieles no faltaron, pero si clarearon.
Tengo la esperanza de que todos nos demos cuenta que el inicio de una madrugá no empieza por llevar a las más grandes cofradías a ese horario, que primero hay que iniciar una profunda formación cofrade y cristiana, que nos enseñe la importancia de las penitenciales en ese extraño horario, al menos para los cordobeses.
Espero que nos sirva de lección y sepamos buscarle la solución antes de cometer errores que desluzcan mínimamente la grandiosidad de cualquiera de nuestros actos, aunque este no fuese el caso.
He de señalar que para todos los organizadores, enhorabuena, participé en una soberbia coronación, con solo la salvedad del horario y quizás el final del recorrido, por todo lo demás enhorabuena, y por la lección de la madrugá, también gracias.










