En estos días cercanos a la Navidad, cuando está declinando el año, y ya vemos la meta en el horizonte, cuando apenas nos quedan unos días para montar nuestro Portal de Belén, y colocar en un desorden lógico cada una de sus figuras, en el mundo cofrade se produce otra “venida”, otro retorno, el de las igualá de costaleros.
Entre abrazos y alegrías, los costaleros vuelven a reencontrarse con su compromiso y entrega a la vieja labor de evangelizar en las calles sin la palabra, solo con la imagen de Nuestros Titulares, regalo para los ojos, con la música, regalo para los oídos, y el incienso para gloria de Dios, y regalo para nuestro olfato.
Con los vellos de punta, la piel erizada, así lo perciben los que desde la calle presenciarán nuestra Semana Santa, pero antes, no lo olviden, también así lo perciben algunos de los responsables de las cuadrillas, capataces y sus colaboradores, incluidas las juntas de gobierno.
Esta fecha es el momento de recibir las notas de la labor realizada, en la igualá se percibe perfectamente el estado de la cuadrilla, los de más avispada atención también lo perciben en los cultos previos, siendo importante la asistencia de los “habituales” a los mismos, o la desaparición de estos en los mismos.
Contar, igualar, crear y asegurar los palos de la forma más efectiva, asegurar con gente de confianza es una de las piezas principales de este grandísimo puzle, que es cualquiera de nuestras estaciones de penitencia.
La cantidad de costaleros, la calidad de los mismos, la presencia de esos que son los puntales invencibles en cualquier mal momento, esos que nunca aflojan ni el cuerpo, ni el ánimo, esos que todos los del costal conocemos, esos son los que le dan calidad a la cuadrilla y que nunca deben faltar.
Cuando las cifras bajan o los elementos de calidad se ausentan, entonces la cuadrilla, la junta de gobierno y el capataz, podemos decir que no están sacando nota, no decimos que suspenden, ya que les queda todo el Adviento y toda la Cuaresma para recuperar, pero es un toque de atención a todos los implicados en este inmaterial compromiso.
Ahora, a lo importante, el retorno, el recuento, la calidad y que los pelos no se le pongan como escarpias a los capataces, a los auxiliares de estos, y mucho menos a la Junta de Gobierno, aunque, la verdad, el examen del retorno es para todos ellos, para todos, menos para los costaleros, que sin duda regresan los que quieren, y esos, esos son los de nota sobresaliente.





