El viejo costal | De saber y de desconocer…

Muchos de nosotros creemos saberlo todo de todas nuestras cofradías, unos argumentan para ello la cantidad de años que han estado en juntas, en cuadrillas, en equipos de priostía, etc. y créanme a veces alguno han estado incluso más años que edad tienen, cosas del desagradable y embustero “yoismo”.

Pero la sabiduría no viene dada con las décadas de participación, ya que si solo se ha estado para obedecer lo ordenado o dispuesto por un líder, o por el Hermano Mayor, que asume también su sabiduría absoluta sobre todos y cada uno de los temas en los que ha de intervenir, pues muchas veces pasa lo que pasa, que pasan cosas inexplicables, e inentendibles para el resto de los mortales, desconocimiento que con seguridad se debe a la falta de años en la junta, a la falta de propuestas de calidad, o a que no vives de forma adecuada tu participación fundamentada únicamente en tu cerrada cofradía, por eso cuando traes amplias experiencia, distante de la sabiduría del líder, este te dice “tú es que no te enteras porque no eres cofrade”, será una de mis carencias, la de no ser cofrade, una de las muchas que tengo, pero de siempre me ha gustado observar las consecuencias de las determinaciones de muchas de las juntas y de las gestoras que rigen las diversas Hermandades, cercanas o distantes.

Pero muchos de nosotros hemos vivido esos tremendos patinazos que dan los que saben, ¿Cómo conocer a los que saben?, es bastante sencillo aquellos que junto a ti digan esta sentenciosa frase: “yo sí sé dónde estoy” muestra de su ignorancia y exceso de “yoismo”, al empezar por asegurar que sabe dónde está, demuestra su ignorancia sobre el mundo de las cofradías, donde todo el mundo cuelga de un finísimo y leve hilo, que ya habrá quien en un momento o en otro lo corte, ayude a cortarlo, o sonría cuando sea cortado, quedando el individuo del extremo tirado como marioneta tras su actuación, tirado y olvidado, en la dinámica del que todo se mueve, ya hemos visto a hermanos que suplen por ofrecimiento las labores de cualquier cargo, a remodelaciones de juntas, remodelaciones de cuadrillas, no es necesario que digamos de capataces, ya que estos son los más removidos, ya saben, cosas que tienen los destellos del brillo de los llamadores, que como consecuencia y daño colateral traen al este escenario las puñaladas más grandes, y despiadadas entre hermanos.

A esta altura quiero señalar los usos que se dan en estos casos anteriores a las redes sociales, un Whatsapp o similar comunicación, puede usarse a modo de afilada cuchilla en lo referente a cortar el hilo de cualquiera, sino pregunten, pregunten, en el mundo actual y comprobaran que el dar la cara, el decir las cosas a la cara es algo que gracias a la participación de las redes sociales ha cubierto y tapado de a mucho cobarde que se mueve por estos entornos benditos, bueno, entornos más del diablo que de Dios.

Ahora con la proximidad de nuestro Vía Crucis Magno, iremos viendo los movimientos que se vayan produciendo, la reposición de unos, la eliminación de otros, las carencias y los excesos, los “yoismos” y las distintas justificaciones para cada una de las incongruencias que de seguro vamos a soportar nosotros los desconocedores de este mundo, y es que, al no entenderlo, nos llenará de sorpresas inexplicables.

Sorpresas nos da la vida a todos menos a los que presumen de saber dónde están, así que cuando caigan, cómo lo saben sobradamente, no tendrán lágrimas en los ojos, llorarán disimuladamente para sus adentros, y con ese marcado exceso de “yoismo” repetirán a cada instante “yo esto lo sabía, yo lo sabía, no me afecta, con mi dilatada experiencia esto yo lo sabía”.