El viejo costal | Desenredando los hilos

Se solicitan firmas en línea para que Nuestra Señora de los Dolores reciba la Medalla de la Ciudad, otorgada por nuestro Excelentísimo Ayuntamiento. Esta medalla es un símbolo que deposita cada cordobés cada Viernes de Dolores, postrándose a los pies de Nuestra Señora, movidos por la devoción popular. Sin embargo, los miembros de su Junta de Gobierno en San Jacinto, aunque consideran que es merecedora de tal distinción, se desvinculan de la petición, que parece tener su origen en una conocida página de recolección de firmas para diversos fines.

Así vamos desenredando poco a poco esta madeja. A pesar de que la Semana Santa pasada fue desafortunada, aún hay repercusiones que continúan reafirmando o negando a algunos de sus participantes. Hemos observado cómo desde Sevilla, los capataces y bandas de Pino Montano se reafirman en el cargo, al igual que en Bellavista, en su Hermandad del Dulce Nombre.

Por el contrario, en el Cerro de Córdoba, lo que se confirma es la no continuidad del capataz del paso del Silencio. A pesar de ser tiempos de Glorias, los de penitencia tienen mucho hilo que recoger o desenredar.

Dentro de unos días, el cuatro de mayo, podremos disfrutar de la imagen de nuestro Custodio de Córdoba, San Rafael, en conmemoración de la fecha de su aparición al Padre Roelas, el siete de mayo de mil quinientos setenta y ocho. Y en un abrir y cerrar de ojos, un día después, también podremos disfrutar de la imagen de la Virgen de la Cabeza de Córdoba. Esto es lo que nos traen estos tiempos de Glorias.

Y es que madeja hay para todos, aunque a mí me da la sensación de que las de Gloria son menos generadoras de noticias, o quizás sea que, por su menor tamaño, también generan menor repercusión. ¿Estaré equivocado?

Pues quisiera creer que sí, la verdad, aunque muchas de ellas tienen una soberbia historia, y un importante colectivo de hermanos y muchos simpatizantes y seguidores, lamento mucho que aún distan de tener una repercusión social de importancia, ¿Será que son menos visibles?  ¿Será que el galopante agnosticismo tiene como consecuencia el olvido de estas hermandades de gloria?

Esto solo viene a demostrarlo tantas veces pensado y pocas veces dicho de que cada día está más distanciado el ser cristiano practicante con el ser cofrade o fiel seguidor de una de estas advocaciones, que solo llama la atención de muchos el brillo del pan de oro, el sonido de determinada banda, o el tamaño del paso, o quien es el capataz responsable de dirigirlo, los cambios, o quien canta detrás…

Y es ahí donde tenemos madeja para desliar, ¿Quién forma a sus cofrades?, ¿Quién enseña el significado de cada advocación y de cada motivo que la envuelve?, ¿Quién se preocupa de fomentar la religiosidad y mantenerla al mismo nivel que la estética y el lujo de su hermandad en sus salidas?

Las Glorias ganan a muchas de las penitenciales en esto, aunque sean menores en su repercusión social, y es que la religiosidad hoy en día vende poco y nosotros miramos para otra madeja que desliar.