Han llegado las fechas de los ensayos, pero solo de los ensayos de los aguerrido costaleros, a pesar de que deberíamos de ensayar muchas más cosas, me refiero a cada una de las modificaciones realizadas en las fechas precedentes, cada cambio de capataz, cada cambio de banda, cada cambio de recorrido, lo bueno que sería poderlo ensayar antes de poner en la calle la totalidad de nuestro guion con la cierta incertidumbre de cómo afectará el cambio realizado.
Muchas de las veces, los cambios por ser muchos y constantes, tienen muchas posibilidades de no ser adecuados, y por pura matemática, al haber muchos estas posibilidades se van incrementando de forma logarítmica, igual que sucede con las posibilidades de que sean acertados o no lo sean, ahora lo estamos viendo con ciertos cambios en días de salida, con el de ciertas agrupaciones musicales, en la elección de nuevos capataces, etc. todo esto es válido tanto en nuestra ciudad como en nuestras vecinas.
Se han modificado ciertos recorridos, unos para hacer la hora de retorno a la sede más adecuada, o más adecuada a la idiosincrasia de la entidad, otros han modificado sus itinerarios a recorrer, e incluso algunos en su día de salida, es más, incluso algunas modificaciones lo han sido a petición de la propia corporación, otras como resultado de una determinación proveniente de la Agrupación o desde el Consejo, que cada ciudad mantiene sus costumbres en esto de dirigir y coordinar.
Arte difícil y complicado, ya que en España poner de acuerdo a dos es difícil, imaginen cuando los acordados han de ser más de media docena de afectadas hermandades, todas importantes, todas con razón.
Luego pasado este Tiempo Ordinario y la posterior Cuaresma, sin ensayo previo y sin tener constancia de los resultados, saltaremos a las calles como quien lo hace por primera vez, me quiero referir a la ignorancia del resultado de las medidas adoptadas, y del mismo modo que cuando de pequeños nos daban las notas del cole y decíamos “a ver que me han puesto”, así ahora, con la misma inocencia venimos a decir “a ver cómo va a salir esto”.
Lo presentado en el papel, que soporta todo, a la realidad, que casi no soporta nada, hacen que el resultado esperado y el resultado obtenido sean muy diferentes, y no siempre es cuestión de suerte, más bien es cuestión de inteligencia, aunque algunas veces la cabezonería de los proponentes, o de los organizadores, son las culpable del temido fracaso posterior.
Eso es por qué lo que de verdad tenemos muy ensayado es el tema de la cabezonería, por eso muchas veces hemos presenciado medidas, que nos han puesto los pelos como escarpias, otras veces nos han dado pánico, y luego hemos padecido o bien la alegría del triunfo, o las interminables explicaciones justificadoras de las causas del fracaso.
Lo peor de todo es cuando a pesar de ser un fracaso, lo disfrazan desde la ceguera, y nos quieren hacer a todos ver el éxito tan tremendo que ha sido, extraña victoria que solo se cree quien lo ha propuesto, o quien lo ha determinado. En el papel no hay ensayo, en la calle se va ensayando y el resultado siempre hasta este último momento será una tremenda duda.





