Esta noche la humanidad recibe una de las más soberbias lecciones de humildad nunca presenciada y muchas veces pasada por alto, esta noche sobre un pesebre será depositado como cada año, el Rey del Universo, el mismísimo Hijo de Dios, hoy en el centro de un establo, se le dará cuna por primera vez en un comedero para animales, dejando con ello una impronta sobre su sencillez y su humildad, así llegó al mundo Jesús.
No por ser el Rey del Universo, se hace notar entre las elitistas castas de Belén y de sus entornos, los primeros en saber de su nacimiento han sido los pastores, personas humildes de un bajo estatus social, olvidando a reyes y nobles, acertando con que los primeros en saber de su venida sean los trabajadores del campo, personas muy austeras y de las que siempre Jesús mostró que están entre sus predilectos, con ellos nos refuerza su mensaje de humildad.
Estas condiciones y circunstancias que envuelven y rodean el nacimiento de Jesús, alejado de los lujos y de las comodidades, no hacen ver que Dios necesita y gusta de las condiciones modestas, muestra de humildad y sencillez.
En ese pesebre, donde derramó de seguro sus primeras lágrimas, solo estaba rodeado de la Virgen María y de San José, personas humildes, ambos naturales de una pequeña aldea, fue su elección de familia, este es el ambiente seleccionado por Él, donde se va desarrollar la vida del Mesías, una nueva lección de humildad.
Tremenda la diferencia entre el inicio humilde y sencillo y la grandeza del mensaje que tras su pasión nos dejó en la tierra, demostrando a toda la humanidad que la verdadera grandeza no está en el poder ni en la riqueza, está lejos de la ostentación, la grandeza está en la humildad y en el servicio a los demás.
Y así es como nos dio y nos sigue dando años tras año su lección magistral, pidiendo que dejemos los lujos, que abracemos la humildad, esta es la lección del Rey de los Cielos, para los hombres en la tierra, lección nunca aprendida, siempre olvidada, y tapada por los excesos, los lujos, la torpeza de la sociedad, y olvidamos que en la humildad y en la sencillez está la grandeza de los hombres, y de Dios.
Recordad que dejó Jesús sus primeras lágrimas sobre las pajas de un pesebre, que este fue el lugar por Él elegido, sencillo y sencillamente magistral como casi todas las cosas suyas.
¿Y nuestras lágrimas donde caen? Todo esto era solo para desearte humildemente una ¡Feliz Navidad!





