Cada año, por Pentecostés, Córdoba me muestra los distintos grupos existentes en nuestra vieja ciudad de San Rafael. Una parte de la población, que podríamos denominar “romera”, se separan del resto de la población y encaminan sus pasos a un rincón de Andalucía, aunque preferiría, que fuese un rincón del alma, y de romería se llevan a sus corazones, con algo de lúdica actividad y un mucho de religiosidad, disfrazan el dolor del esfuerzo en su caminar, el calor, el frio y cualquier contingencia, en un penitencial acto, con la esperanza de llenarse y regresar con la dulce mirada de la Reina de las Marismas.
Otra parte de la población, que podríamos denominar “caseros” se conforman con solo las Cruces de Mayo y la fiesta de los patios, alguna bebida ligera, algo de comida, rodeado de las tradicionales sevillanas de batalla, esas de toda la vida, y poder durante apenas unos días, la serena visión de las flores, macetas, pozos y a modo de cuadro con solera, esos antiguos, visitar e imaginar esas casas de vecinos, y regresar a casa llenos de olor, el color y el sereno perfume de muchas de esas plantas.
Otra parte, la tercera, de la población de nuestra ciudad son los que podemos denominar los “feriantes”, solo esperan con desesperada impaciencia la llegada cercana a las últimas semanas de nuestro florido mayo, de la feria de Nuestra Señora de la Salud, y de corto o de faralaes, encaminarse ahora al Arenal, que ya queda lejanas las fechas en la que nuestra feria se celebraba en los jardines, andando, como se dice con música de tacón, en bus, en patinete o en cualquier medio valido para llegar, sin importarle la calor, las esperas, y pasar bajo la que consideran la mejor portada del mundo, para señalar que ya lo es de Andalucía.
Albero, calor, poca sombra en los cacharritos, pero eso sí, un tablao, donde poder disfrutar del refugio, al amparo de un poco de aire acondicionado y poder bailar unas rumbas o unas sevillanas, o cualquier otro estilo musical, la feria tiene desde siempre un amplio abanico de posibilidades, en cuanto a música, comidas, bebidas y horario, son muchos los días que nos esperan de feria, de rebujito, de zapatos apretados, puesto de turrón, tómbola y pin pan pum.
Pero lo que quiero mostrar con esta separación de cordobeses en tres grupos, es que lo que nos une a todos, es que Córdoba es cristiana, ni judía ni mora. Rocío, Cruces y Nuestra Señora de la Salud, son nuestras fiestas, nuestra pasión, lúdica sí, pero con fuertes raíces religiosas, ahora puedes buscar cuál de estos tres grupos señalados es el tuyo, quizás sean los tres, si es así tú eres cordobés y cristiano.





