Hay propuestas que no hacen ruido, pero pesan, una de ellas es la de la Hermandad de la Soledad, sin aspavientos, sin ruedas de prensa, sin golpes de pecho; han estudiado por su cuenta una nueva Carrera Oficial y la han puesto delante de la Agrupación como quien deja una llave sobre la mesa: “ahí la tienes; si quieres abrir, abre”.
La propuesta es sencilla de entender: más recorrido, más aire, más anchura, un trazado lineal que cambia el sentido, evita cruces y rompe el círculo estrecho que hoy nos asfixia, no es una revolución, es mucho sentido común.
Pero la Agrupación de Cofradías no parece muy dispuesta a mover ficha, reconoce que la idea es seria, pero dice no encontrarle “base técnica suficiente”; y así, entre papeles, informes y prudencias, decide estudiarla, pero no votarla, dicen que “todo cambio profundo exige consenso, informes técnicos y viabilidad económica”, bien, pero mientras tanto, seguimos con los mismos problemas de siempre.
Porque, desde donde yo lo veo, y coincide con lo que defiende la Soledad y lo que escribió en varias ocasiones D. Guillermo Rodríguez, “El Cirineo”, abrir dos o tres salidas nuevas del laberinto de la Judería es mejor que seguir en la encerrona actual. Y solo por quitar los badenes entre la Puerta del Puente y Torrijos, y dejar de ver a nuestros palios descomponerse en esa carrera más de obstáculos que oficial, ya merecería escucharse esta propuesta con mucho más cariño.
El otro frente abierto por la Agrupación son los tiempos de paso, y ahí, al menos, parece que se pisa tierra firme, se ha creado una comisión que estudiará tiempos reales, no imaginarios, y que tendrá en cuenta el número de nazarenos, si lleva o no lleva música, el número de pasos, la longitud de su cortejo y el ritmo propio de cada hermandad.
La idea es evitar agravios, arbitrariedades y retrasos eternos. Y en esa comisión estarán los diputados mayores de gobierno, así como gente que sabe lo que es ordenar una estación de penitencia cuando el reloj aprieta y la calle manda.
Volviendo a la propuesta de la Soledad, el trazado lineal beneficia claramente a las hermandades que llegan desde el norte: La Paz, Caído, Buen Suceso y Resucitado.
También favorece a las que bajan por Ollerías, Capitulares o Claudio Marcelo, y en el caso de las que vienen del entorno de San Pedro y San Francisco, que podrían entrar sin cruces, ni sobresaltos por San Fernando, Cruz del Rastro o Cardenal González: Huerto, Prendimiento, Caridad, no es magia es simplemente razonamiento.
Y ahora, a esperar, la propuesta de la Soledad es buena, seria y necesaria. La ciudad la pide. La lógica la pide. La Semana Santa la pide.
Solo falta saber si todos estaremos a la altura del cambio que Córdoba necesita. Porque hay momentos en los que no decidir es, también, decidir. Y esta vez, quedarse quietos sería un error.





