Vaya muestra de variaciones ha desatado el cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla, y yo en mi desconocimiento de la entrañas del arte moderno, no paro de mirarlo y remirarlo y no veo nada más que la imagen renovada de un Cristo lleno de vida y resucitado con una asombrosa presencia de humana, o quizás una humanizada presencia de un Resucitado.
Y es que en este mundo está lleno de ofendiditos constantes, cualquier mota de polvo es suficiente para desatar una hecatombe, una torrencial lluvia de desmedidos gritos al sol. ¿Que no?, pues lee las opiniones en los foros, en las televisiones, las hay para todos los gustos y de todos los colores, y nadie se sorprende de la realidad de lo que ven, es solo un cartel, un cartel anunciador, que no ha de llegar a ser nada más que eso, a pesar de que para algunos parece ser un dogma de fe.
Para colmo, el autor, de la misma forma que hace siempre, ha tomado un modelo del natural, ¡qué barbaridad!, y por si esto fuera poco, le ha puesto el fondo rojo, como el autor hace casi siempre, ¡otro desastre imparable!, y para rematar lleva la leyenda “Sevilla Semana Santa 2024”, es inconcebible, pues la verdad bastante previsible, incluso antes de estar realizada la obra.
Y muchos han pedido la retirada del mismo, por inadecuado, pero es que sigo mirando y solo veo un cartel, artísticamente, entiendo que bastante correcto, y siempre bajo mi humilde opinión. Puedo asegurar que he visto algunas imágenes de Resucitados con aspecto muy distantes de esta representación, y que por su físico y aspecto, para mí, casi deberían de ser inadecuados, mucho más inadecuados que este del cartel sevillano, y en cambio nunca aprecié tanta indignación en sus hermanos, ni en los demás cofrades que año tras año lo van a ver pasar por las calles de su ciudades.
Debe de ser que la indignación es partidaria o que afecta solamente a parte de la población, por algún extraño motivo que no alcanzo a descifrar, pero sea como fuese, solo se trata de una cartel anunciador, y que si no te gusta, pues bien, y si te gusta, pues mejor, y tanto lo uno como lo otro, ninguna opción es válida para solicitar la retirada del mismo, o la dimisión del consejo, o llevar a la hoguera al autor, es mucho más sencillo, basta con decir “pues a mí, no me gusta”, eso sí con la obligación de respetar al que manifieste “pues a mí, sí me gusta”.
Esta inútil disputa, que ni aporta nada y que para nada sirve, es sencillamente una pérdida de tiempo, que solo sirve para publicitar más un simple cartel anunciador, que no ha de pasar de ahí, solo es un cartel anunciador. Y al no ser ningún dogma de fe, y ser sencillamente un cartel, he de manifestar, que a mí me gusta, y que el año que viene habrá otro cartel anunciador, y también habrá personas a las que no le guste, cosa de lo más natural.





