Muchas veces he, perdón, quería decir: hemos. Hemos presenciado como nuestras cofradías toman decisiones inexplicables, algunas veces por su contenido, otras por quien las adopta, las más de las veces por lo extraordinariamente raro de las mismas, ya saben cosas de las juntas de gobierno, o de las juntas rectoras, que nunca se sabe por donde saltará la liebre.
Yo la semana pasada decía que ya estaba abierta la veda de capataces y bandas, y el efecto ha sido inmediato, ya ha caído algún segundo, que además parte la decisión de una junta de gobierno de la que él mismo forma parte, curioso que quien es válido para junta de gobierno no lo sea para secundar a su capataz en el gobierno de un paso, más cuando lo ha demostrado en diversos pasos, con diversos equipos, unas veces formando parte de los mismos y otras siendo él el que los dirige, ¿curioso, no?.
Y es que en la actualidad andan las cosas muy revolucionadas, ahora vuelven a aparecer las viejas conocidas dificultades a los relevos de las juntas, alguna llevan varios meses esperando la entrega del inventario por la junta saliente, otros en cambio, llevan días esperando le den las cuentas de los gastos, de la junta que gestionó la hermandad durante años, cosas del “totum revolutum” en que vivimos.
Así vamos escribiendo la historia de nuestras hermandades, muchas veces improvisando, sobre carencias y decisiones alocadas, entre la vergüenza de unos y la caballerosidad de otros, y es que muchas veces nosotros mismos nos encargamos de tapar vergüenzas, cuando quizás lo más adecuado fuese hacerlas públicas, y que cada palo aguante su vela. Pero la vanidad y la soberbia de algunos impiden que la dura realidad aflore al conocimiento del público en general.
Soy consciente de que con manifestaciones como las expresadas no voy a hacer muchos amigos, pero es que yo no vine aquí para hacer amigos, vine para expresar lo que todos sabemos y casi todos callamos, que cada cual se lo tome por donde quiera, yo por favor, con un café con leche, y mucha tranquilidad.
Hemos visto hace apenas unos días que dos hermandades eliminan a sus capataces, debo entender por no ser de gusto de las mismas y como las mismas hermandades eligen el desbancado de la otra para sí misma, si ambas, las dos, ¿estamos llegando al cambio por cambiar?, o ¿quizás por hacer algo y no saber que hacer se cambian los capataces y así ya hemos hecho algo?, yo no lo entiendo, si alguien prescinde de un capataz por no ser adecuado, o por ser malo, ¿cómo es posible que en casi el mismo día sea elegido por otra hermandad?, no será tan malo, cuando están deseando darle de nuevo trabajo. Es así, no es la primera vez que pasa, pero yo sigo sin entenderlo, y es que nunca entendí el servilismo, el todo vale por el llamador, la afinidad por amistad o familiaridad, cosas estas que pasan con excesiva frecuencia.
O el caso de algunas bandas de música, que portando el nombre del titular de una hermandad, no tienen vínculo alguno con la dicha hermandad, solo el nombre, ya que su gestión y beneficios son independientes de la junta que gestiona esa hermandad, cosas del desgobierno de la hermandad y de la banda, curioso al menos, pero que pasa en demasiadas ocasiones, en nuestra ciudad y en otras del entorno, y es que los grupos no son casi nunca bien recibidos por los gestores de estas entidades, salvo que sean afines al que gobierna, o mejor dicho aún, que sean la causa de su gobierno, y es que los grupos siendo de miembros de la hermandad votan y votando sacan adelante al que sea su desconsiderado líder, lo hemos visto hacer con el apoyo de bandas, o de costaleros. ¿usted nunca lo vio?
Y es que estas cosas cuando todas están revueltas traen sorpresas inesperadas, nombramientos inexplicables, y asaltos al poder fundamentado en promesas incompresibles, y ofrecimientos de cargos que como consecuencia traen determinaciones incompresibles para el resto de los mortales. No es que las juntas fallen, que fallan, fallar es humano, es que no saber sobre lo que están decidiendo, conlleva, que se falle irremediablemente en lo decidido, aumentando con ello la entropía del entorno, vamos que se incrementa el desbarajuste, el caos, el desconcierto, la anarquía, la confusión, y el jaleo.
O sea “totum revolutum”, a lo mejor la entropía es la autentica reina de nuestras hermandades, ¿o no?





