Recordando momentos que han influido en mis sentimientos de una manera, sobre especial, tengo que agradecer a la vida todo lo que me ha dado. En muchos aspectos, hubo momentos magníficos, otros un poco menos y algunos muy amargos de digerir.
Quizás, en cada de nuestras vidas nos encontramos, que tenemos la potestad de la razón, sin pensar en los demás. No dudo yo, de que podamos tener dicha razón, pero hay momentos en los que la vida, nos debería de hacer reflexionar, si tener esa razón, y ponerla en lo alto de la mesa con un golpe de autoridad, puede ocasionar daño.
No es menos cierto, que esos golpes hay que saber darlos, quizás adolezcamos, de saber darlos. Pero no es menos cierto que si pensamos en los demás, tal vez esa autoridad, en cientos y ciertos momentos, no sea aconsejable dar, para demostrar esa valentía, es difícil de explicar.
Estamos ya en el segundo fin de semana de Adviento, y quedan poco para la llegada del Hijo de Dios, el que, al ver pasar a Baltasar, nos hará de nuevo a los cofrades, volvernos un poco hipocondriacos.
Pero hasta que llegue esa tarde mágica de los Reyes Magos, debemos de seguir preparándonos para la llegada del hombre más grande de todos los tiempos. Al igual que una embarazada se prepara durante nueves meses, normalmente, nosotros en cuatro semanas deberíamos de estar preparados con otras aptitudes para la venida de Él.
Los sinsabores muchas veces, son continuos, pero todo dependerá con la aptitud con la que, los afrontemos. Estamos en una época que deberíamos dejar atrás las confrontaciones y parangones, y abrir nuestros corazones para una nueva llegada, que se repite año tras año, para darnos fuerzas a un nuevo año.
Unos tendrán ilusiones renovadas, otros no sabremos si renovarán nada, pero debemos de estar preparados para las vicisitudes de cada uno de las épocas que puedan llegar.
Así, hemos disfrutado de la festividad de nuestra cumpleañera Constitución, y justamente tras dicha celebración, llega la de la Inmaculada Concepción. Motivo de conocer la historia de ambas fechas de nuestro país, España.
Hagamos meditación y miremos nuestras almas y corazones, para estar preparados de la nueva llegada.
Sean felices y extrapólenlo, no se lo guarden solo para ustedes. La vida se lleva y trae emociones, que siempre quedarán en nuestros corazones que nos darán las fuerzas para afrontar un nuevo año.





