En vídeo | La noche en que Córdoba se rindió ante la Reina de la Paz y Esperanza

El pasado 11 de octubre, la ciudad de Córdoba fue testigo de un acontecimiento de extraordinaria trascendencia devocional: la Virgen de la Paz y Esperanza, la Paloma de Capuchinos, la Niña de Cerrillo, protagonizó una salida única, enmarcada dentro del Vía Crucis Magno que reunió a 33 de las hermandades de la Diócesis.

La jornada se vivió como un auténtico espectáculo de fe y alegría desbordante, en el que la dolorosa de la corporación del Miércoles Santo regresó desde la Santa Iglesia Catedral irradiando un magnetismo imposible de ignorar. La magnífica Banda Municipal de Arahal, que cada Miércoles Santo acompaña con maestría a la Paloma de Capuchinos y que también estuvo presente en su Coronación Canónica, registró todo el recorrido en un largometraje de casi tres horas de duración, permitiendo contemplar el inmenso caudal de devoción que la Virgen despierta entre los fieles.

Vía + Crucis Magno | Mª Stma. Paz y Esperanza Coronada | Córdoba 2025 | Primera Parte

Amparado en una técnica de elevados quilates, el caminar de la Paz y Esperanza resultó espectacular, recuperando la magia y la alegría que siempre caracterizó el palio capuchino, un sello distintivo que, bajo la dirección del capataz Rafael Giraldo, volvió a brillar con luz propia. La Virgen avanzaba entre roneos, acompañada por un repertorio impecable, interpretado con maestría por una de las bandas más destacadas que pisan Córdoba, perfectamente ajustada a la idiosincrasia de la dolorosa de Cerrillo y de la cofradía del Miércoles Santo. Esta personalidad única, recuperada, confirma la necesidad de preservar siempre la esencia propia de la corporación, frente a estilos de sobriedad que nada tienen que ver con su carácter festivo y emotivo.

Vía + Crucis Magno | Mª Stma. Paz y Esperanza Coronada | Córdoba 2025 | Segunda Parte

El acompañamiento musical, con marchas como «A mi Reina de la Paz», «Tras tu Verde Manto», «Macarena», «Espíritu Santo», «Aniversario Macareno», «Como tú ninguna», «La Estrella Sublime», «Coronación de la Paz y Esperanza», «Esperanza de Triana Coronada», «Siempre la Esperanza«, «Pasan los Campanilleros» o «Paz y Esperanza» -indiscutible himno de esta hermandad-, entre muchas otras, envolvió a la ciudad en un clima de entrega, júbilo y emoción pura, trascendiendo lo meramente estético para convertirse en una experiencia espiritual única. Cada compás parecía elevar a la Virgen por encima de las calles, mientras los cordobeses se rendían ante su belleza y su presencia maternal.

HISTÓRICO || Encuentro de las Esperanzas de Córdoba en Capitulares || Vía + Crucis Magno 2025

La Paloma de Capuchinos caminó envuelta, permanentemente, en un mar de corazones: a su paso, numerosas muestras de amor incondicional se hicieron sentir mediante vivas, aclamaciones y gritos de entusiasmo, entre los que se escucharon exclamaciones tan emotivas como “Viva la Esperanza más antigua que hay en Córdoba”, “Viva la Reina de Córdoba” o “Viva la Niña de Cerrillo”, en clara referencia a Juan Martínez Cerrillo, su autor, acompañadas de espontáneos gritos de “guapa”, que subrayaron la familiaridad y el cariño de la ciudad hacia su devoción.

Amén del instante más aclamado de la Magna, el encuentro con la Esperanza de San Andrés, del que ya dimos buena cuenta, el momento más intenso se vivió en Ramírez de las Casas Deza, espectacularmente engalanada para la ocasión, donde la devoción alcanzó su cúspide: centenares de fieles fueron partícipes de una experiencia histórica, con la Paz navegando sobre un mar de corazonws y bajo varias petaladas que se ofrendaron a la Virgen; un manto de flores que iluminó la noche con colores vivos y aromas embriagadores. Una multiplicidad de elementos, cargados de simbolismo y afecto, que convirtieron este tramo en un auténtico altar al aire libre, donde la Paz y Esperanza fue literalmente cubierta por el amor de su pueblo, mientras las aclamaciones y vivas se entrelazaban con la música, en un instante de emoción irrepetible.

La procesión culminó en la Plaza de Capuchinos, consolidando una noche inolvidable que quedará grabada en la memoria de Córdoba como un episodio histórico de fe, tradición y pasión. La extraordinaria salida de la Paz y Esperanza demuestra cómo la devoción, el arte y la tradición pueden confluir para enardecer los corazones más inaccesibles y reafirmar la entrega incondicional de los cordobeses, profundamente enamorados, sin remedio y para siempre, de su Reina de Capuchinos.

Foto: Daniel Valencia