Entrevista | Curro Carbonero: “Algo no hemos hecho bien, yo hago autocrítica. Lo que está claro es que tenemos que trabajar para que eso no vuelva a ocurrir”

Curro Carbonero


En la siguiente entrevista, el nuevo capataz de la Virgen de la Salud y ex hermano mayor de La Agonía, reflexiona sobre su retorno al mando de la cuadrilla y diversos aspectos de la cofradía

Hablar de Curro Carbonero es hacerlo de una de las figuras imprescindibles para entender la evolución de la Hermandad de la Agonía durante las últimas décadas. Con una cofradía prácticamente hecha, la del Naranjo es una corporación bien asentada en el panorama cofrade cordobés.

No obstante, durante casi dos años, la institución estuvo gobernada por una gestora y sobre este y los mencionados aspectos reflexiona Carbonero, que asume su propia responsabilidad en lo sucedido y lo analiza con la mirada puesta en el futuro. No se lo pierdan.

-Hace unas semanas se anunciaba tu vuelta como capataz de la Virgen de la Salud, ¿cómo lo has recibido?

Este tiempo de atrás ha sido muy convulso en la cofradía y tenía uno la sensación de que mi trabajo estaba bien hecho. La nueva junta de gobierno me propuso para retomar el cargo y, la verdad, iba con miedo por estos dos años de parón, mi último año nos llovió, pero con mucha ilusión. Muy ilusionado, ya hemos hecho los primeros contactos con la cuadrilla -mantenía contactos con todos ellos-, mas mucha gente de los que participaron el año pasado en la salida de la Virgen y hay ya 85 costaleros, con lo cual el miedo que tenía ya se me ha quitado. Orgulloso de que hayan vuelto a contar conmigo y, sobre todo, muy ilusionado.

-Supongo que contento con la respuesta.

Tenía un poco de recelo con que la gente se hubiese desconectado; con el cambio de capataz, hoy en día muchos costaleros van más por el capataz que por la imagen; pero cuando he hecho la llamada para la igualá, automáticamente han dicho todos que sí. Mantenemos 78 que teníamos hace dos años y ya hay casi 15 más y creo que alguno más se incorporará.

“Estoy orgulloso de que hayan vuelto a contar conmigo y, sobre todo, muy ilusionado”

-¿Cómo has vivido estos dos años?

Con tristeza, sobre todo, porque no encontraba una explicación. Una cosa es mi trabajo como capataz y otra son los más y los menos que pueda haber en una cofradía por temas personales. Lo he vivido con mucha tristeza porque llevo 38 años en la cofradía y, tanto en mis etapas como hermano mayor como en otras en las que no he sido el dirigente, he sido una persona comprometida con la hermandad.

¿Qué ha sido lo más duro y más perjudicial para la cofradía?

Lo más perjudicial ha sido la fragmentación, que es uno de los retos que se ha propuesto resolver David Carbonero. Soy colaborador suyo y nuestra propuesta es unir. Esta cofradía nunca ha tenido dos sectores, ni ha habido dos candidatos ni ha habido dos direcciones, siempre ha habido una desde hace muchísimos años. Y siempre ha habido una manera continuista con lo que había. El fraccionamiento ha venido por parte de una gestora, ni siquiera ha sido por parte de una junta de gobierno, porque las juntas de gobierno al final son soberanas y, si han salido elegidas, es porque los hermanos lo han decidido. Una junta gestora no ha sido elegida por los hermanos y los hermanos lo que querían es que hubiera elecciones. Y, en el momento que ha habido elecciones, los hermanos se han pronunciado. Ha sido la primera vez que han venido a votar más de 150 personas. Pero lo pasado ya está pasado. Está claro el rumbo que quiere seguir la hermandad.


“Mantenemos 78 (costaleros) que teníamos hace dos años y ya hay casi 15 más y creo que alguno más se incorporará”

-¿Cuál es ese rumbo?

Seguir creciendo. Llevamos muchos años trabajando en eso. Queremos sentar unas bases para que no vuelva a ocurrir lo que ha ocurrido. Como primer responsable (que ha podido ser), creo que hemos corrido mucho, hemos querido abarcar más de lo que podíamos y se nos había olvidado que hay que sembrar en las personas un futuro para la cofradía. Hemos corrido y, en el momento que yo me he apartado de la cofradía -por los motivos que sean- no ha continuado, se ha roto.

Algo no hemos hecho bien, yo hago autocrítica. Lo que está claro es que tenemos que trabajar para que eso no vuelva a ocurrir.

-Hace unos meses entrevistábamos a tu hermano David. Qué destacarías de él.

Lo bueno que tiene es que está respaldado por un gran equipo. David es una persona que tiene muy claras las cosas que quiere y cómo las quiere y se deja asesorar. Esta candidatura, más que personalista o presidencialista, es de consenso de un grupo de hermanos que quieren trabajar. Todos los hermanos mayores están respaldados por una buena junta de gobierno, pero esta no solo está respaldada por una buena junta, sino por un grupo de colaboradores. 


“El fraccionamiento ha venido por parte de una gestora, ni siquiera ha sido por parte de una junta de gobierno, porque las juntas de gobierno al final son soberanas y, si han salido elegidas, es porque los hermanos lo han decidido”

David no es una persona a la que le guste ser protagonista, sino que pasa prácticamente desapercibido, tanto en todo lo que ha hecho en la cofradía como personalmente. Aquí lo que vale es el grupo.

-Llevas casi 40 años en la cofradía y has ocupado muchos puestos de responsabilidad, qué balance haces de ese periodo.

En el cómputo general de la vida de la cofradía, no es que sea positivo sino súper positivo, tanto por mí como por los hermanos mayores que me han precedido como por los que han venido después. La cofradía ha puesto el paso de misterio en la calle, lo ha terminado; el cortejo ha crecido, desde que hicimos la catarsis de salir de la Catedral la hermandad ha crecido en nazarenos un 60 o 70%; el cortejo está cada vez más consolidado; todos conocemos el recorrido que ha experimentado la Banda de la Salud en los años que fui hermano mayor, y llegó un punto en que su crecimiento necesitaba otro tipo de dirección y se desvinculó económicamente de la hermandad, pero la banda y la hermandad siguen siendo los mismos,: la banda quiere a la hermandad y la hermandad quiere a la banda. La cuadrilla del palio está consolidada, Manolo Orozco (capataz del misterio) creo que tiene a la cuadrilla del Señor consolidada, que se quedó un poco huérfana cuando dimitió Jesús (López Mata). Todos los movimientos de la cofradía están plenamente encajados y ya tenemos una junta de gobierno elegida por los hermanos, con lo cual hemos vuelto al camino bueno, al camino de la verdad.


“Queremos sentar unas bases para que no vuelva a ocurrir lo que ha ocurrido”

Pero sí está claro que ha habido un fallo, no cimentar. Hemos crecido en patrimonio, en cortejo, con la banda… en todos los aspectos pero algo ha fallado. En el momento que algo no ha seguido funcionando se ha roto la cofradía y han tenido que nombrar a una junta gestora. Personalmente, me siento un poco responsable de lo ocurrido y, por eso, estamos trabajando para que eso no vuelva a ocurrir. No tiene más vuelta de hoja.

-Has hablado de catarsis, en referencia a salir de la Catedral ¿Qué le dirías a quienes lo critican?

Que cada uno en su casa toma las decisiones que cree más adecuadas para el funcionamiento de su grupo. Y para la hermandad del Barrio del Naranjo, que ya no está extramuros de la ciudad, pero los kilómetros siguen siendo los mismos y el día en que hacemos estación de penitencia es muy complicado revertir esa situación. 


“David no es una persona a la que le guste ser protagonista, sino que pasa prácticamente desapercibido, tanto en todo lo que ha hecho en la cofradía como personalmente. Aquí lo que vale es el grupo”

Desde que se ha cambiado la carrera oficial a la Catedral hemos visto como cofradías de Córdoba que estaban sumamente consolidadas en la calle, con más de cuatrocientos nazarenos, las vemos recogerse con su cortejo bastante mermado y no han ampliado en ocho o nueve horas el recorrido. Recordemos que bajar del Barrio del Naranjo a la Catedral y volver a subir, estamos hablando de un recorrido de más de doce o trece horas.

-Hablando de carrera oficial, entiendo que la vuelta que se ve obligada la hermandad a dar no la queréis.

Estamos trabajando con la Agrupación de Cofradías, que ha mostrado su beneplácito a seguir estudiando el recorrido, y estamos en ello, viendo hasta dónde podemos llegar y hasta dónde no. Dar esa vuelta, cuando no entorpecemos a nadie haciéndolo de la manera que ya lo hacíamos, creo que al final llegaremos a un punto de recuperación de ese itinerario.

-En estos últimos meses se abierto la posibilidad a hacer modificaciones en la carrera oficial ¿Ves alguna que sea necesaria?

En las reuniones en que he estado presente y de las que tengo información real, creo que hay que seguir estudiando las mejoras que se le pueden hacer a esta carrera oficial. También es verdad que hay pocas modificaciones, el espacio es el que es, las calles son las que son. Podría haber alguna, pero creo que ha sido un acierto que la carrera oficial sea en la Santa Iglesia Catedral.

-Nombrabas antes a la banda ¿Cómo vivisteis el momento en que fue llamada de Sevilla para el Lunes Santo?

Lo vivimos como si fuésemos integrantes de la banda. Cuando uno tiene un hijo, todos sus éxitos los hace propios. Para la hermandad fue un momento de enorme alegría, igual que ha sido un momento de tristeza, porque todos los que conocemos cómo se mueven las bandas y las cofradías con las bandas, sabíamos que tarde o temprano ese idilio podía acabar. Creo que La Salud ha dejado huella y quién sabe si en próximos años vuelve a repetir su participación en la Semana Santa de Sevilla.

Curro Carbonero

-Y ¿cómo es de importante el barrio para la Hermandad de la Agonía y la hermandad para el barrio?

Hay una doble vara de medir. La hermandad se siente del barrio, eso es indudable. Incluso, los que no son del barrio cuando hablan de esta hermandad, hablan de la del Naranjo, con lo cual todos nos sentimos representados e identificados con el Barrio del Naranjo.


“Creo que La Salud ha dejado huella y quién sabe si en próximos años vuelve a repetir su participación en la Semana Santa de Sevilla”

El Barrio del Naranjo, en su nacimiento tenía una idiosincrasia y esta, poco a poco, se va revirtiendo con nuevas generaciones. No me gusta hablar de tópicos, pero entiendo que ya no están nuestros abuelos, sino nuestros hijos, que son los que están pegando el empujón a la cofradía. Si que es verdad que la hermandad ya no es cien por cien del Barrio del Naranjo, aquí ya hay gente que se ha ido enganchando con los titulares y no son del barrio, se sienten del Naranjo en términos cofrades, pero el 60% (de hermanos) viven fuera del barrio.

-Te preguntaba al principio por el regreso al frente de la Virgen de la Salud, y viviste su primera salida en primera persona ¿Cómo lo recuerdas?

Fue uno de los momentos más bonitos y esperados por mucha gente que trabajamos para que ese momento sucediera. Lo viví en un puesto privilegiado, porque ser capataz de una cofradía es ser privilegiado y cuando es la tuya es el summum. He sido hermano mayor y es un orgullo, pero cuando eres cofrade y te gusta el movimiento de los costaleros, ser capataz es un privilegio y el primer año fue una locura. Aunque, al ser el primer año es como cuando te echas la primera novia, cuando das el primer paseo no lo disfrutas como el decimoquinto. Ahora lo vives de otra manera, lo paladeas de otra forma y la edad te hace vivir las cosas de una manera intensa pero más tranquilamente.

-¿Te has parado a pensar cómo va a ser el Martes Santo de 2025?

En mis ambientes más cercanos, muchas veces me paro a pensar y no veo el momento. Fue el otro día en el rosario cuando me puse delante de la parihuela y se me cogió el nudo. Soy una persona muy visceral el Martes Santo, no me quiero imaginar cuando volvamos otra vez a ponernos de frente a ella y nos digamos, “buenas tardes, otra vez juntos”.

Curro Carbonero