Entrevista | Fran Gázquez: «Tenemos en Córdoba una variedad de artistas ingente. Lo que pasa es que hay que investigar un poquito, hay que arriesgar»

Hace exactamente una semana la hermandad de la Paz y Esperanza presentaba en sociedad el cartel del Miércoles Santo de la cofradía capuchina, protagonizado por Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y realizado por el artista montillano Fran Gázquez, que ha atendido a Gente de Paz para poner de manifiesto sus impresiones sobre la obra, desvelar algunos detalles aun no mencionados y ofrecer su opinión sobre otros asuntos relacionados con la cartelería cofrade en la ciudad de Córdoba. No pierdan detalle.


-¿Cómo se tomó su designación como cartelista de la Hermandad de La Paz?

La verdad es que desde que la Junta de Gobierno llegó a un consenso en torno a quién debería ser el cartelista fue todo muy rápido. La apuesta de la junta por alguien menos conocido, por alguien de aquí de Córdoba, porque es verdad que la Hermandad de la Paz tiene un bagaje de cartelistas de mucho renombre, ha sido una decisión muy valiente. Luego, evidentemente. el resultado ha sido bastante satisfactorio, a la luz de todos los comentarios que han llegado y de la mayoría de reacciones, pero claro ese punto de confianza lo tenían que tener claro y estoy muy contento de que de que la confianza haya sido total y absoluta por parte de toda la Junta de Gobierno.

«El proceso de ejecución ha sido muy divertido»

¿Qué fue en lo primero que pensó?

Que ante mí se abría una oportunidad grande, muy buena, muy bonita, muy ilusionante, que me lo tenía que tomar con la tranquilidad de saber que era capaz de hacer lo que soy capaz de hacer y con la confianza de aportar mis cualidades, mi visión y mi idea de lo que debe ser mi cartel, mi obra sobre la Hermandad de la Paz.

¿Cuál ha sido el proceso de ejecución del cartel?

Pues no te voy a engañar, ha sido muy divertido. No sé si alguien se esperará que diga muy divertido pero la realidad es que lo ha sido, porque la Hermandad de la Paz tiene un misterio muy esplendoroso, abierto a muchas posibilidades y poder jugar con todas las imágenes del misterio, para llegar a esa conclusión definitiva de la obra, la verdad es que ha sido muy divertido.

-Este año tocaba el Señor, ¿tenía clara la idea desde el primer momento?

Es verdad que no es una idea que tuviera clara y concisa desde el principio, no solo tenía una sola idea sino varias, pero los primeros días descarté, rápidamente, otras dos o tres ideas y, al final, la que se me plasmó, se me fijo en la mente, fue la que al final ha sido. Es verdad que la idea original ha seguido teniendo cambios durante todo el proceso, pero la idea en sí estaba prácticamente clara. De hecho, el primer mes de ejecución fue bastante rápido.

«Lo que más me ha sorprendido es el el viaje sentimental que ha tenido este cuadro para mí»

-¿Le ha sorprendido algo durante el proceso de ejecución?

Me ha sorprendido muchísimo la cantidad de cosas que uno capaz de descubrir sobre algo que cree que conoce bien hasta que se sienta a pintarlo y a mirarlo con detenimiento, a fijarse en gestos, en miradas, en expresiones, en luces, en sombras y muchísimas cosas que te llevan a entender que crees que conoces algo, hasta que te pones en esa tesitura. Pero lo que más me ha sorprendido es el viaje sentimental que ha tenido este cuadro para mí, que nadie más lo ha visto. Un viaje con días de muy alta confianza y otros días de más baja confianza. Unos días de alegría y otros de menos. He pasado incluso momentos familiares complejos, como la pérdida de dos familiares durante el proceso. Eso no te dificulta, pero sí te hace verlo de otra manera. Pasar toda esa variedad de sentimientos durante el proceso de ejecución de un cuadro que va sobre la vida del Señor, sobre la salvación del Señor, pasar por todo ese trance, por todas esas vivencias, te lleva a ejecutarlo, no sé si mejor o peor, pero sí de un modo mucho más puro, mucho más profundo, mucho más mío.

«Me ha sorprendido muchísimo la cantidad de cosas que uno capaz de descubrir sobre algo que cree que conoce bien hasta que se sienta a pintarlo y a mirarlo con detenimiento, a fijarse en gestos, en miradas, en expresiones, en luces, en sombras…»

-¿Qué es lo que más le ha costado?

Técnicamente no es que me haya costado nada en especial. Quizás lo que más me ha costado madurar, en cuanto a la idea, era que quería representar tanto al grupo joven de la hermandad como a los hermanos que ya no están. Es verdad que el resto del cartel sí lo tenía muy claro, pero meter esos dos detalles, llegar a plasmar esa idea, sí es verdad que ha requerido de un poquito más de madurez. Pero técnicamente no es que haya habido una parte del cuadro, una cara, un rostro o un gesto, que me haya costado más, ha sido más en cuanto a esa idea. Luego creo que el resultado, ha sido bueno en cuanto a la idea del grupo joven, representado en el angelito de abajo a la izquierda del Señor, como el otro angelito, de abajo a la derecha, que representa a los hermanos que ya están con Él.

«Estoy convencido de que en Córdoba hay grandísimos artistas y de que hay que apostar por lo que tenemos aquí»

-¿Cómo definiría su pintura?

Atrevida, tanto por proporciones, porque es verdad que nunca había hecho una pintura tan grande, de tanto tamaño, como por el aspecto visual. Tenía muy claro que por la idiosincrasia de la propia hermandad, quería que fuera un cartel que, a primera vista, fuera muy impactante. Tenía claro desde el principio que quería que tuviera muchísima luz, que la luz la iba a aportar el Señor en primer plano. Tenía muy claro que quería que saliera como mínimo de tres cuartos o, si podía ser, de cuerpo entero; al final no se le han llegado a ver los pies, pero sí quería que el Señor saliera muy protagonista del cartel, muy en primera plana, de frente, impactante… Con su característica dulce mirada hacia abajo para que tuviera más fuerza al acoger al espectador y toda la luz que lo rodea. Tenía claro que quería que fuera una pintura muy estética, muy impactante, muy fuerte visualmente.

«He querido que las letras tengan el color de la ropa que lleva la cuadrilla de costaleros, granate en el Señor y blanca en la Virgen»

La obra está explicada por usted mismo; sin embargo, ¿quiere añadir algo más?

Por ejemplo, tanto las potencias del Señor como las letras de alrededor son en pintura de oro. Al trasluz se aprecia mucho el brillo, igual que la coraza del romano, que está al lado del Señor, es en pintura de plata. He querido que las letras tengan el color de la ropa que lleva la cuadrilla de costaleros, granate en el Señor y blanca en la Virgen. Por último, el fondo del cuadro, que es totalmente naranja, es el que le da toda la potencia para que la luz salga hacia afuera. Y a partir de ese fondo hay capas sobre capas hasta que, al final, he conseguido esa luz que sale desde la parte de arriba de la obra.

«La apuesta por alguien menos conocido, por alguien de aquí de Córdoba, porque es verdad que la Hermandad de la Paz tiene un bagaje de cartelistas de mucho renombre, ha sido una decisión muy valiente»

-¿Se ve como futuro cartelista de la Semana Santa de Córdoba?

Es algo que a cualquier pintor, y ahondando más, a cualquier pintor cofrade de Córdoba le gustaría, evidentemente. Y es algo que creo que se debería potenciar. Estoy abierto a todo pero, evidentemente, no es algo que dependa de mí. Pero sí le transmitiría a la Agrupación de Cofradías, igual que se lo he transmití a la Hermandad de la Paz, que lo primero que les dije es que estaba muy contento, no sólo como como cartelista de la Hermandad de la Paz sino como hermano de la hermandad y como cofrade cordobés, de que hayan apostado, de que hayan decidido apostar y arriesgar, por alguien de Córdoba y que se haga algo de Córdoba para una hermandad de Córdoba o, en este caso, para la Semana Santa de Córdoba.

Es algo que se debería potenciar y que, lo mismo que le dije a la Hermandad de la Paz, que en el hipotético caso de que no fuera yo, hay muchísimos más artistas en Córdoba. Se debería potenciar mucho más, se debería dar mucho más la oportunidad. Tenemos en Córdoba una variedad de artistas ingente, es grandísima. Lo que pasa es que hay que investigar un poquito, hay que arriesgar, tener ese pico de valentía de decir vamos a ser un poquito valientes y vamos a tomar un poquito de riesgo. Al final consigues darle oportunidad a gente que despega y que, al final le consigues hacer un nombre y descubres cosas que creías que no estaban y sí están. Yo estoy convencido de que en Córdoba hay grandísimos artistas y de que hay que apostar por lo que tenemos aquí. Ojalá yo pueda ser algún día cartelista de la Semana Santa de Córdoba pero, como ya te digo, eso depende de mí.