Francisco Javier Márquez Raya, hermano del Buen Suceso y Mª Stma de la Caridad desde su niñez. Su vocación en la Cofradía ser Nazareno. Ha vestido el hábito penitencial siempre y sólo cada Martes Santo. La Parroquia de San Andrés su «segunda casa». Hermano y cristiano comprometido.
– ¿Qué es para usted salir con su hermandad?
Realizar Estación de Penitencia con mi Hermandad forma parte sustancial del camino que iniciamos cuando nos damos de alta como hermanos. Es una ilusión renovada cada año en la responsabilidad como cristianos de dar muestra pública de Fe acompañando a mis Titulares. Es compartir el Buen Suceso pleno de Caridad con los demás.
– ¿Se siente un privilegiado?
Por supuesto, pero entendiendo que es un regalo de Dios el haber podido participar como nazareno en más de 40 años, en diferentes responsabilidades, cargos y posiciones en mi Hermandad.
– ¿Se asentara la Carrera Oficial definitivamente?
Es cuestión de tiempo y paciencia. En general, a los cordobeses nos cuesta asimilar los cambios. Según mi entender es lo que hay que hacer. La Catedral tenía que ser centro de nuestras Estaciones Penitenciales; y ya lo tenemos. Ahora hay que mejorar cada año todo lo que la rodea. El escenario es único e inigualable por lo que nuestra motivación debe ser igual de exigente.
– ¿Qué desea de esta Semana Santa?
Deseo que los cofrades sepamos estar a la altura de cada momento que vamos a vivir. Debemos ser ejemplo en la calle, en nuestros templos, en nuestras procesiones… Y, como no, que veamos a todos los Titulares de nuestras Cofradías en la calle realizando su caminar….
– ¿Cómo vive el día de la salida procesional con su hermandad?
Como todo en la vida, cuanta más experiencia y años, más disfrutas el día. Emocionante la visita temprano a mi Templo, San Andrés, para ver los pasos terminados y realizar esa primera oración con los Titulares esperando. Emocionante los saludos con los hermanos que casi los ves de año en año. Emocionante el ritual en la soledad de casa con los preparativos de mi hábito penitencial. Y, por supuesto, emocionante la llegada al Templo en las horas previas a la salida…. Como dije antes, un regalo del Señor.
– ¿Cree que habrá suficiente autocrítica para asumir y solucionar los errores para mejorar en el futuro?
Es lo más difícil. Reconocer los errores, asumirlos, corregirlos y saber reconocer nuestros defectos es la solución para avanzar. Y, desde mi humilde opinión, avanzamos lentamente. Vivimos en una sociedad donde el ego es el «rey»; nuestro mundo cofrade no va a ser menos.
– ¿Ve poca devoción o demasiada algarabía?
La devoción es complicada de evaluar. Forma parte de nuestro «yo» interno. No sabría decir en qué nivel de devoción estamos. Aunque sí veo cada vez más cercanía a los Titulares de las Hermandades. Veo que nos rodea mucha algarabía y «lo fundamental» se diluye en muchísimas ocasiones.
– ¿Se cuida adecuadamente al nazareno?
El nazareno no da ruido… En la mayoría de los casos saca su papeleta de sitio, recoge su túnica, realiza estación de Penitencia; y, «hasta el año que viene». Algunos incluso participan en las actividades cultuales y culturales de la Hermandad. Pero, en comparativa, con otros grupos de la misma que se han convertido en grupos de poder veo que cada vez mas se les olvida en la vida activa de la Hermandad.
– ¿Se cuidan a las bandas de la ciudad?
La participación de las bandas de la ciudad en la Semana Santa en Córdoba es cada vez más activa. Por el gran movimiento cultural/musical entre los jóvenes de nuestra ciudad que representan debían estar apoyadas sin fisuras por todos; Hermandades, Agrupación, Instituciones públicas y privadas… Las dificultades que tienen en su día a día no tienen razón de ser se pueden solucionar con voluntad.





