Los restauradores aseguran que la anterior junta de gobierno impidió su intervención pública y paralizó una conferencia prevista en la Real Academia de Bellas Artes
Los restauradores Francisco y David Arquillo han difundido un comunicado en el que exponen su versión de los hechos en torno al conflicto que mantienen con miembros de la anterior junta de gobierno de la Hermandad de la Macarena, una situación que, según sostienen, ha provocado un importante perjuicio a su prestigio profesional, a su imagen pública y a nivel moral.
En el escrito remitido por ambos profesionales, los Arquillo aseguran que, tras el “revuelo mediático” generado en torno a la intervención realizada sobre la imagen de la Esperanza Macarena en junio de 2025, David Arquillo solicitó formalmente por escrito el 25 de julio de 2025 intervenir en el Cabildo Extraordinario celebrado el 29 de julio de ese mismo año, con el objetivo de ofrecer explicaciones detalladas sobre el trabajo ejecutado y sobre el estado en que, según afirman, quedó la imagen tras concluir la actuación.
Según recoge esta versión, la petición pretendía trasladar a los hermanos los detalles técnicos del proceso, basándose además en un informe que, siempre según el comunicado difundido, ya había sido remitido previamente por burofax a la junta de gobierno saliente.
La versión de los Arquillo sobre la madrugada posterior a la intervención
El comunicado incorpora además referencias a una escritura de conciliación ante notario que, según explican los restauradores, no llegó finalmente a prosperar. En dicho documento se describe el desarrollo de los hechos posteriores a la finalización de los trabajos realizados sobre la imagen.
Siempre según la versión sostenida por Francisco y David Arquillo, “los miembros de la Comisión de Seguimiento dieron su conformidad con el estado de la imagen tal como se les entregó tras el trabajo realizado”, tras lo cual, alrededor de las 23:00 horas, las Hermanas de la Cruz comenzaron a vestir a la Virgen antes de su traslado al camarín para ser posteriormente ataviada por el vestidor con las prendas habituales de culto.
El texto añade que los restauradores permanecieron sentados en los bancos de la basílica hasta aproximadamente la una de la madrugada, momento en el que —según exponen— varios integrantes de la junta de gobierno les invitaron a compartir un refresco en una sala reservada de la hermandad.
De acuerdo con el contenido literal de la escritura notarial reproducida en el comunicado, durante ese encuentro “los allí presentes” habrían mostrado su satisfacción por el resultado de la intervención, “muy especialmente el por aquel entonces Hermano Mayor de la Junta de Gobierno de la Hermandad, D. José Antonio Fernández Cabrero”. La narración concluye señalando que los hermanos Arquillo abandonaron posteriormente las dependencias de la corporación “con la satisfacción y tranquilidad del trabajo realizado”.
Los restauradores afirman que no pudieron intervenir plenamente en el Cabildo
En relación con el Cabildo Extraordinario celebrado días después, Francisco y David Arquillo sostienen que no pudieron ofrecer las explicaciones que deseaban ante los hermanos. Según indican, únicamente se les permitió una breve intervención durante el turno de ruegos y preguntas, aprovechando su condición de hermanos de la corporación y sin posibilidad posterior de réplica.
El comunicado señala además que habían solicitado en dos ocasiones por escrito intervenir específicamente en el primer punto del orden del día para detallar el tratamiento realizado sobre la imagen.
La conferencia suspendida en la Real Academia de Bellas Artes
Los restauradores aseguran igualmente que, ante la imposibilidad de exponer públicamente su versión en el Cabildo, decidieron organizar en diciembre una conferencia en la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría bajo el título “Información del tratamiento conservador (mantenimiento) realizado en junio de 2025 a la imagen de la Esperanza Macarena”.
No obstante, según la versión difundida por los Arquillo, el despacho de abogados vinculado a la junta de gobierno saliente remitió hasta cuatro burofax solicitando la suspensión del acto, circunstancia que, siempre según su relato, impidió finalmente la celebración de la conferencia.
La conciliación notarial y el intento de evitar los tribunales
En el documento difundido se recoge también que, según consta en el escrito de conciliación notarial, “la actuación desplegada por ciertas personas de la Junta de Gobierno atenta no solo contra los derechos al honor y a la propia imagen de los Sres. Arquillo, sino también contra su derecho a informar de forma veraz y contrastada de lo ocurrido”.
Francisco y David Arquillo sostienen que, pese a la situación generada, han tratado de evitar acudir a los tribunales y han intentado esclarecer los hechos mediante la vía notarial con el objetivo de restaurar el daño reputacional que consideran haber sufrido.
Sin embargo, afirman que esos intentos no han prosperado hasta la fecha, aunque aseguran confiar todavía en que la situación pueda resolverse sin necesidad de iniciar procedimientos judiciales.
Los Arquillo apelan a que “la verdad prevalezca”
El comunicado concluye señalando que los restauradores esperan que en este nuevo periodo pueda esclarecerse definitivamente lo sucedido y que “la verdad prevalezca”, insistiendo en que existen pruebas que, según afirman, respaldarían su versión de los hechos, aunque aseguran no haber podido hacerlas públicas debido a un contrato de confidencialidad.
Francisco y David Arquillo sostienen finalmente que toda esta situación ha causado un profundo perjuicio tanto a nivel profesional como personal al equipo que encabezan, manifestando su confianza en que su prestigio y su imagen puedan restablecerse una vez puedan valorarse objetivamente las pruebas relacionadas con este conflicto.





