Este fin de semana el convento del Santo Ángel ha sido escenario de una de sus citas tradicionales, el besamanos de la Virgen del Carmen que, como cada año, en los prolegómenos del mes de julio congrega a cientos de devotos de la imagen letífica. Una cita a la que ha acudido nuestro compañero Miguel Ángel Zayas, para dejar testimonio gráfico del acontecimiento.
Con tal motivo la Virgen ha lucido hábito bordado en terciopelo marrón del S. XVIII, capa de salida bordada de 2007 y tocado de Bruselas, corona de plata sobredorada del S.XIX, y juego de escapularios de salida. El Divino Infante ha vestido traje de tisú de plata bordado en oro de 2018. Igualmente ha lucido toisón de oro y esmeraldas con pendientes a juego, rosario de oro y diferentes broches, anillos y pulseras de su propio joyero. A sus pies, media luna de plata, de Orfebrería Triana (2004).


















