A las puertas de la Semana de Pasión la ciudad de Sevilla se cuaja de los últimos cultos y veneraciones que las distintas corporaciones penitenciales consagran en honor de sus sagrados titulares en la antesala de la Semana Santa. Enclaves como San Lorenzo, San Vicente o San Antonio de Padua se inundan de fieles que acuden a rendir pleitesía a sus devociones familiares aquellas que aprendieron a amar en su más tierna infancia.
Imágenes como el Cristo del Buen Fin, de Nuestra Señora de la Palma, Nuestro Padre Jesús ante Anás o Jesús de las Penas, han sido destinatarios en las últimas horas de miles de oraciones que han confluido en su presencia materializando el cariño imperecedero de fieles y devotos. Allí ha estado nuestro compañero Benito Álvarez para dejar testimonio gráfico de estos instantes únicos e irrepetibles que cada año, cadenciosamente, forman parte de nuestra existencia.


























































