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A pulso aliviao, 💙 Opinión

Golpe de Estado Cofrade

«La Junta de Andalucía trabaja ya junto a las hermandades para celebrar la Semana Santa 2021». Éste es el esperanzador titular que nos regalaba el presidente andaluz Juanma Moreno la semana pasada en la presentación de los Actos Conmemorativos por el Centenario de la Agrupación de Cofradías de Málaga. Tras estas palabras, que a priori pueden ser normales dadas las circunstancias, puede haber una intencionalidad directo de acabar con un intento de golpe de estado contra una de nuestras tradiciones más importantes, la Semana Santa. Sí. Parece increíble. Pero no se extrañen.

Fue el pasado Lunes en el programa Cofrademanía de Jerez de la Frontera donde el reportero Álvaro Ojeda «tiró de la manta». Ojeda expresó su conocimiento sobre una estrategia de manipulación política de varios partidos, en sus palabras, «de la oposición andaluza», para evitar que se haga ningún acto externo cofrade la próxima Semana Santa. El reportero apuntaba a un conocido presentador de un programa cofrade en nuestra comunidad, el cual estaría de acuerdo con el planteamiento de los mencionados partidos políticos y habría convencido al Presidente del Consejo de Hermandades de Sevilla, Francisco Vélez, para tomar una postura contraria a la salida de Hermandades.

A su vez, dice Ojeda en el programa, Francisco Vélez y por ende la provincia de Sevilla potenciaría un efecto dominó en el resto de instituciones cofrades andaluzas, provocando la anulación de una de las fiestas de primavera más importante de la región por segundo año consecutivo. Esto es grave. Verdaderamente grave. Algunos lo tomarán a risa y brindarán en el escepticismo con una copa de coñac, afirmando que nadie puede acabar con la Semana Santa. Pero, desgraciadamente, algunos hechos le dan la razón al afamado reportero de Ok Diario.

Los últimos días hemos presenciado una lluvia de titulares tan dispares como sorprendentes. Todos tienen algo en común: apoyan o critican la celebración de la Semana Santa. Por un lado, el presidente andaluz apuesta por «hacer algo» poniendo de ejemplo el exitoso pontifical del Gran Poder en la Plaza de San Lorenzo; o la agrupación malagueña apuesta por un circuito cerrado con las imágenes en andas. Son sectores totalmente a favor de la celebración de la Semana Santa, aunque sea de manera diferente a cómo la conocemos.

Distinta es la postura de Francisco Vélez, quien declaraba que «no todas las hermandades tienen una plaza como la de San Lorenzo»; o la del delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, que se mostraba a favor de una Semana Santa «estática» o sin pasos en las calles. Este último grupo compone el sector que no ve con tan buenos ojos las manifestaciones públicas externas en los próximos meses.

Chirría está diversidad de posiciones institucionales sobre un tema tan importante. Pero mirando la hemeroteca, se hace más comprensible dada la oposición política que ha tenido la Semana Santa en las últimas décadas. Enero del 2015. Periódico El Mundo. La entonces Secretaria de Podemos en Sevilla, Begoña Gutiérrez, decía: «si gobernamos y se plantea quitar la Semana Santa, los ciudadanos decidirán». El titular lo decía todo. La reacción de los grandes partidos de gobierno, PP y PSOE, fue unánime contra el desafortunado comentario, defendiendo el papel de las hermandades en la sociedad Sevilla y el de la Semana Santa como Fiesta de Primavera por excelencia en la ciudad.

Otra polémica se desató hace unos años debido al ex portavoz de Izquierda Unida en el consistorio hispalense, Daniel González, quien afirmó: «el valor religioso que quieras darle me la trae sin cuidado, en definitiva son muñecos (…)». Y se quedó a gusto el hombre sin pensar en el daño sentimental que provocaba en una tierra de importante fervor popular. Incluso el mismo grupo municipal pidió en una Junta Municipal del Casco Antiguo medidas para «minimizar las molestias derivadas de la proliferación de procesiones extraordinarias y de los múltiples eventos cofrades que se vienen produciendo en los últimos tiempos en el centro de la ciudad». ¿Realmente son una molestia las procesiones? Porque el dinero que repercuten en la ciudad supone el mantenimiento de parte de los recursos de los que disfrutamos cada día; sumado al beneficio notable en diversos sectores como el hostelero o el turístico.

Estos son algunos ejemplos, pero es fácil encontrar otros muchos tanto en Andalucía como fuera de ella. No son buenos tiempos para las cofradías. El choque de opiniones respecto a su futuro y los enemigos históricos de la fiesta pueden acabar con todo lo que hemos conocido en poco tiempo. El cofrade tiene que despertar de su letargo, y defender una tradición de siglos. El creyente debe asumir su papel y fomentar el culto público en las calles adaptándose a las circunstancias. Y las instituciones han de respaldar una tradición popular que ayuda a mucha gente, por encima de posturas simplistas y temerarias. No se relajen.

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