Hoy, en esta particular columna de opinión, nos desplazamos a la ciudad de Granada ante uno de los acontecimientos más extraordinarios que acogerá la ciudad de la Alhambra y que mantiene en vilo a la sociedad cofrade granadina en lo que supondrá un fenómeno inimaginable que tendrá su eco en el XXXIV Encuentro Nacional de Cofradías de Semana Santa.
El archiconocido recurso y acontecimiento multitudinario que supone la celebración de una procesión magna que muchos de los consejos y agrupaciones utilizan por doquier como elemento tractor y de promoción, hará acto de presencia en la vieja ciudad nazarí en un intento por reivindicarse en medio de este océano plagado de hermandades y cofradías en el que sobreviven a duras penas unos pocos afortunados y susceptibles del privilegio que supone el continuo reconocimiento que reciben gracias a complacidos medios cuya máxima consiste en eclipsar toda semana santa que no cumpla con el canón de ciudad cofrade y semanasantera.
La magna es la vieja y confiable fórmula que le queda a muchas ciudades y pueblos para luchar contra la presión y el efecto llamada que sin quererlo propugna la antigua ciudad de Híspalis y que eclipsa inintencionadamente muchas de las joyas que poseen otras urbes de la geografía andaluza. Razón más que significativa para que el entramado cofradiero de Granada haya puesto toda la carne en el asador con un acontecimiento que concentrará, mínimo, a 16 de los misterios y palios más singulares de la ciudad. Y digo mínimo porque en el preciso instante en el que se ha publicado este artículo restan por tomar una decisión un total de siete hermandades que podrían elevar hasta 23 el número de pasos que compongan la magna del Encuentro Nacional de Cofradías.
Cofradías como la de los Dolores, Rescate, Cañilla, Estudiantes, Estrella, Resurrección, Huerto, Salesianos, Chías, Gitanos, Penas, Burra, Cena, Favores, Despojado y Escolapios han dado ya el ok para acudir con sus imágenes titulares al singular evento que, sin duda, confeccionará un ecosistema artístico y religioso al alcance muy pocas ciudades. Así pues, aún quedan hermandades como La Lanzada, la Esperanza y el Rosario, Cautivo, Aurora, Ferroviarios y Resucitado y Alegría por tomar una decisión, la cual será consensuada mediante cabildo extraordinario de hermanos.
Sin solución de continuidad, algunas de las joyas más sorprendentes del panorama cofrade y devocional de Granada no verán la luz del sol el próximo mes de octubre tras la negativa suscitada por sus cabildos. Es por ello que ni la legendaria efigie del Nazareno de José de Mora que preside el título oficial de la Hermandad del Vía Crucis, ni la delicada silueta del Santo Protector de Granada, el Cristo de San Agustín, ni la pálida talla del Crucificado de la Misericordia, ni el dulcificado rostro de Santa María de la Alhambra, ni el imperial paso de la urna del Santo Cristo Yacente pasearán por el entramado urbano de la vieja capital nazarí en un acontecimiento que quedará en el memorial colectivo de la ciudad.





