Hoy no es un sábado cualquiera. Hoy el sábado huele a domingo. Domingo de ensayo. Domingo de Ramos.
Después de dos años… Hoy me vuelvo a ceñir mi faja. Hoy vuelvo a planchar mi costal.
Como cada año necesito escuchar la voz de mi hermana aunque solo sea para decirle que… ¡estoy de los nervios!
Este será un año difícil y diferente. Diferente por todo lo vivido. Diferente también porque por primera vez mis hijos verán lo que es sentir bajo una trabajadera. Sentimiento que desde pequeños le he ido inculcando pero que por cosas pasadas no han podido vivirlas.
Hoy nuestra herencia podrá ser entregada de mi mano como madre. También de la mano de su tía como durante tantos años hemos soñado e intentado hacerlo.
¡Hoy mi sueño se cumplirá! Hoy os daré mi mano bajo Ella.
Sólo será una mesa de ensayo y un trozo de madero sobre mi cuello. Pero para mí es un lugar sagrado. Un lugar en el que soy yo realmente.
¡Hoy mi sueño se cumplirá!
¡Jamás os soltaré de la mano, mis pequeños! Mientras siga teniendo fuerzas y fe iréis cogidos de mi mano y siempre bajo su manto.
Que nada ni nadie nos quite la pasión y nuestra locura. Que jamás sea arrebatada. Semilla Encarnada en Silencio y con Amor





