Enfoque, 💙 Opinión

Hermandades que desprecian la tecnología como medio de evangelización… y a sus propios hermanos, enfermos y mayores

La situación de la pandemia ha conllevado que algunas cofradías aprovechen el filón de distintos medios telemáticos, tales como páginas web, redes sociales o retransmisiones en directo, para acercar a sus venerados titulares a los hermanos y feligreses de las mismas. Algo que se agudizó especialmente la Semana Santa de 2020, en pleno confinamiento, que impidió todo tipo de celebración litúrgica en los templos.

Este año, la situación pandémica ha sido algo mejor en estas fechas de la Semana Santa, por lo que las hermandades a lo largo y ancho de nuestra tierra han abierto los templos y realizado algunos cultos de carácter interno, aunque también ha tenido lugar algún concierto de bandas de Semana Santa. Y sobre todo, han expuesto a sus titulares a la veneración de fieles y devotos.

Ello, por desgracia, ha derivado en que algunas cofradías descuiden las redes sociales hasta puntos tristemente llamativos y que pueden derivar en aglomeraciones, poco deseadas dada la época que atravesamos. Hemos visto casos de hermandades que ni en el día de la propia salida se han dignado a subir fotografías de cómo estaban sus sagrados titulares en sus templos. Cuaresmas que han pasado inéditas por las redes sociales, sin ningún tipo de publicación, por difícil que parezca de creer.

Otras cuentas oficiales, en manos, en ocasiones, de los propios hermanos mayores, sólo han servido para difundir artículos de aquellos medios de comunicación que les dejan difundir, reduciendo a la nada las publicaciones propias. Un uso bochornoso que debería avergonzar a más de uno si piensa detenidamente en cuántos hermanos se han visto impedidos de acercarse a los templos, por la razón que sea, viendo como no han merecido el más mínimo interés por parte de la hermandad cuya cuota pagan religiosamente.

Hubiera sido tan sencillo como publicar un amplio reportaje propio oficial, hecho con todo lujo de detalles, por algún fotógrafo profesional y difundirlo a primera hora de la mañana del día de salida. ¿Cuántos se hubieran sentido reconfortados con las imágenes sabiendo que por su salud, por miedo al contagio o por su situación personal, laboral o familiar no podían hacer cola una hora en cada templo? ¿Cuánto se hubieran reducido las colas?

La consecuencia bien pudiera ser que colectivos vulnerables, tales como personas mayores, se vean moralmente obligados a acudir a los templos y hacer cola para poder, ese día tan especial, poder ver a las imágenes de sus amores in situ, cuando un buen uso de la tecnología podría haber evitado estos riesgos innecesarios. Un desprecio, en toda regla, a fieles y devotos, familias con niños pequeños, enfermos y/o mayores, absolutamente injustificable.

Difícilmente se podrá achacar una cuarta ola a las hermandades, pero sí que es cierto que, más allá de excesos puntuales -que también los ha habido-, algunas cofradías podrían haber realizado un uso oportuno de las nuevas tecnologías para acercar las imágenes a la feligresía y evitar la mayor afluencia de público posible a los templos.

De igual forma, y esto no tiene por qué corresponder exclusivamente a las respectivas juntas de gobierno, a diferencia de lo anterior, resulta lamentable comprobar los horarios de apertura y cierre de algunos templos. Más aún cuando, en el día a día el resto del año, estos horarios son más amplios que ahora. No ayuda en absoluto a que el público asistente quede más dispersado, que las veneraciones planteadas en el interior de los templos tengan exclusivamente horario de mañana en jornadas laborables.

En definitiva, existen cofradías que deberían replantearse seriamente el uso que le dan a las redes sociales. Hay ejemplos de corporaciones que verdaderamente hacen una buena utilización de las nuevas tecnologías como un instrumento más de evangelización, que puede llegar a ser tan útil como los convencionales. Su desaprovechamiento, unido a unos horarios que no siempre han contribuido a esparcir la aglomeración de público, bien podría facilitar la tarea de señalar con el dedo a aquellos que pretenderán culpar a los cofrades de la cuarta ola.

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