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Evangelium Solis, 💙 Opinión

“Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos”

Una semana más llega a Gente de Paz un nuevo Evangelium Solis. Estamos alcanzando el final de la Pascua y poco a poco también esta pesadilla del coronavirus.

Esta ha sido una Pascua extraña para todos, vivida en gran parte en nuestras casas, con las puertas cerradas, por miedo, no a los judíos, como dice el evangelio que ocurrió a los Apóstoles, tras la muerte de Jesús, sino por defendernos de un virus que se ha llevado la vida de miles de personas, y que ha revolucionado nuestra forma de vida más que ningún otro acontecimiento en los últimos años, o siglos. 

Sin duda, tenemos motivos para alegrarnos, aun en medio de las dificultades, del dolor y de la muerte porque sabemos y, sobre todo, creemos, que la muerte y el sufrimiento no son el final, sino que la Vida será quien se alce con la victoria.

Del Santo Evangelio según San Mateo:

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

Palabra del Señor

El evangelio de hoy es el final del evangelio de Mateo y se quiere poner de manifiesto lo que Lucas ya nos ha expresado con la presentación de la «Ascensión»: es el momento de los discípulos, de sus seguidores, que tienen que llevar el evangelio allí donde Jesús no pudo ir: a todo el mundo. Desde lo alto de un monte, con todo el simbolismo que esto tiene en la Biblia, Jesús les otorga a los suyos un poder comunicador de salvación y de gracia.

Bautizar en su nombre, sera el sacramento de iniciación de los que quieran llevar una vida nueva en este mundo. Mateo ya había elegido un monte para la enseñanza de Jesús que ha pasado a la historia como el «sermón de la montaña». Y ahora nos muestra a Jesús Resucitado corroborando, con un nuevo poder, lo que ya les había trasmitido en el sermón de la montaña.

Mas no podemos menos destacar que a la promesa de hacer discípulos en todo el mundo, corresponde la promesa del mismo Jesús de estar con los suyos siempre. La promesa se cumple porque la salvación de Dios con la humanidad no tendrá límites. Y esto, prometido al final, como Señor resucitado que tiene todo el poder en el “monte”.

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