Juego de tronos

Resulta que, por los avatares de la vida, me estoy encontrando con una serie de episodios, que me demuestran que no hay lealtad y amistad por más de un rincón de nuestras vidas. Yo defiendo, a título personal e interior mío, que si las hay aún. El otro día me dispuse a ponerle una pantalla protectora a mí móvil y en el sitio que me lo hizo, había una serie de personas que estaban hablando de algunos temas parecidos a la serie televisiva de juego de tronos.

En aquel lugar cada uno daba su punto de vista sobre unos y otros. Lo mejor o peor es que no nos damos cuenta que hablar cierto tipo de asuntos en ciertos lugares de cara al público pueden estar llenos de palabras honestas o malintencionadas, y que los receptores las interpreten en función del estado de ánimo de uno u otro, por un lado bueno o malo. Eso depende del grado de implicación que tenga cada uno, como he dicho hace un momento. Y del grado de dar crédito o no a esas palabras o de crear un chisme en toda regla. Y eso en el mundo cofrade nos pone.

Hay personas que son verdaderos defensores de unos y otros, cuando no hace mucho no los podían ni ver. Pero poderoso argumento es el que te den un cargo, una chaqueta o simplemente voz para hablar en una cuadrilla. Todo cambia en solo un segundo, dependiendo de si nos dan o nos quitan. Y muy importante es cómo cada uno de nosotros, nos tomemos esa decisión buena o mala, en función de cómo lo hagamos.

Hay indagadores o buscones, llámenlo como ustedes quieran, que son felices con el chisme todo el día en la boca y de ser un grano de arena, lo convierten en una de las montañas más inexpugnables que se hayan visto. Y por supuesto en los distintos grupos de las redes sociales, que tan pronto es tu amigo como, por un simple comentario, te dejan de hablar y mirar como si te hubieses metido con algún familiar de ellos. Oye y cuando ayer eran los amigos más íntimos ahora parece que ya no lo son. Antes se querían y ahora se odian.

Luego están los moluscos que van dejando su rastro por allí por dónde van. No sé si lo hacen para ver las salivas que sueltan o simplemente porque su conocimiento no les da para más. Estos que son muy bajos y no lo son aún más porque no saben nadar. Está visto y comprobado que con solo darles un cargo en una junta de gobierno, una chaqueta en un equipo de capataces o la voz en una cuadrilla, ellos solos se ponen su medalla para que todos la observemos.

Esta semana hay amigos míos que me han demostrado lo que es la lealtad y amistad. Más de uno debería de mirarse su interior y no mirarse tanto su ombligo. En esta vida a todos nos llega el momento de tener un cargo, una chaqueta o la voz, pero estaremos preparados para ello o seremos un simple lamerón. En esta vida a todos nos llega el momento de decir hasta aquí, pero estaremos preparados para ello o simplemente nos aferraremos a ese puesto, cueste lo que cueste. En esta vida a todos nos llega el momento de mirar lo que hemos hecho en nuestras vidas, primero hacia nosotros y luego hacia los demás. Estaremos preparados para los que nos pueda venir…

Quizás la amistad y la lealtad no den tronos, pero dan prestigio, influencia, reputación, notoriedad, honorabilidad. Hay que saber cuál es nuestro lugar en nuestras vidas y si queremos conseguir algo no debemos de hacerlo a costa de humillar a los demás. Si lo haces al final te llegará a ti en tu contra. En función de lo que siembres en tu vida así recogerás y esto no lo digo yo, lo dice el tiempo. Recuerden: los tronos son efímeros y según hagas, así recibirás. En cualquier momento te puedes encontrar con una sorpresa. Y sé de lo que hablo. A quien hierro mata, a hierro muere.

Sean felices y extrapólenlo, no se lo queden para ustedes, no sean egoístas. Bueno, se acaban las vacaciones para otros y, gracias a Dios, comienzan las mías. Ya me tocaba.