La Agonía manifiesta su regocijo por la recuperación de la estabilidad en Zimbabwe

Fue apenas unos días, el pasado 15 de noviembre, cuando la hermandad de la Agonía expresaba públicamente su honda preocupación derivada de los acontecimientos que se habían precipitado en en Zimbabwe, país con el que la corporación del Naranjo mantiene una vinculación solidaria y sentimental que hemos abordado con anterioridad en Gente de Paz. Hoy, un mensaje tranquilizador, acompañado por unas fotografías que muestran que la estabilidad parece haberse recuperado en el país africano, dentro de la lógica incertidumbre que se respira en aquella parte del globo terráqueo, permiten afirmar, con toda la esperanza que se desprende de estas palabras, que lo peor ha pasado y que aquellos a quienes todos los hermanos de la cofradía cordobesa, consideran parte de su familia, se encuentran en perfecto estado.

Cabe recordar que desde altas horas de la madrugada, del pasado 15 de noviembre, informaciones confusas y contradictorias habían emanado en torno a lo que estaba ocurriendo en Zimbabwe. Todo apuntaba a que el ejército se había hecho con el control del país entre rumores de golpe de Estado. El presidente Robert Mugabe y su mujer, Grace, que aspiraba a sucederle en el cargo, se encontraban “sanos y salvos”, según señaló un portavoz militar durante una declaración leída en la televisión pública en la que aseguró demás que la seguridad de la pareja está «garantizada».

A pesar de que todo apuntaba en el mismo sentido, el partido presidencial, cuya sede estaba también controlada por el ejército, aseguraba que no se trata de un golpe militar, que la pareja presidencial estaba detenida y que el exvicepresidente Emmerson Mnangagwa, destituido hace una semana, sería el nuevo presidente interino del país. Las embajadas de Reino Unido y Estados Unidos recomendaban a sus ciudadanos que permanecieran en sus casas, mientras que la española instaba a extremar la precaución especialmente en Harare, la capital.

El portavoz del ejército, enfatizaba que “no se trata de una toma del Gobierno por parte de los militares (…) nuestro objetivo son criminales del entorno del presidente que están cometiendo crímenes. Una vez cumplamos con nuestra misión esperamos que la situación regrese a la normalidad”. No obstante la tensión era máxima y la situación límite. La renuncia del ya ex presidente del estado africano, entre la la algarabía de un pueblo que mayoritariamente parece haberla recibido como una auténtica liberación, han propiciado que la calma vuelva a instalarse en los cuatro puntos cardinales de Zimbabwe, para tranquilidad de los hermanos de la Agonía, con su hermano mayor, Carlos Recio a la cabeza, y de los familiares de quienes han estado a expensas de la situación.

Desde el primer momento, y a lo largo de todos estos días, la atención de la hermandad de la Agonía ha estado centrada prácticamente en exclusiva en las noticias que arribaban desde el país africano. Conocida sobradamente es la ingente labor solidaria que, en diferentes campos cercanos y más allá de nuestras fronteras, desarrolla la corporación del Naranjo. De hecho, una de sus múltiples acciones solidarias se desarrolla desde hace años en Zimbabwe donde la hermandad abandera un proyecto de colaboración sosteniendo económicamente a diez enfermos sin recursos con una aportación mensual y junto con Manos Unidas y la Diputación el sostenimiento de chicos huérfanos a quienes se les proporcionó una casa de acogida en la que hay 36 chavales de un total de 200 que allí son atendidos.

Un proyecto de cada año presenta una nueva cuenta de su particular rosario en la anual semana solidaria que celebra la hermandad y que el año pasado sin ir más lejos fue dirigido a ampliar el área de nutrición del hospital de la casa de acogida para paliar, en la medida de nuestras posibilidades, los efectos que la sequía y el VIH provocan en muchos niños.

En el país africano está Lola, la misionera del barrio del Naranjo que ejerce de enlace entre la hermandad y aquel mundo que tantas veces se antoja tan sumamente lejano y del que estas semanas parecía mediar un abismo. La hermandad ha contactado con Lola y ha asegurado que tanto ella como el resto de miembros de la comunidad se encuentran en perfecto estado, para tranquilidad de familiares y amigos y de todos los cofrades de Córdoba que desde el primer instante han estado muy pendientes de cómo se desarrollan los acontecimientos al otro lado del mundo y que han contado con el apoyo incondicional de una hermandad que ha vuelto a ejemplificar, una vez más, que el significado de la palabra hermandad, trasciende con creces el contenido de la parafernalia externa, más o menos accesoria, que algunos se empeñar en considerar la parte esencial de ser cofrade y que carece de importancia, frente a lo que de verdad importa.