La Agrupación de Cofradías propuso adelantar el Viernes Santo, pero «motivos organizativos de las hermandades» obligaron a descartarlo y el Sepulcro mantuvo su decisión de abrir la jornada

El informe interno revela que existía una alternativa viable que permitía el adelanto horario, una aspiración recurrente de la jornada

Una de las controversias más intensas de la pasada Semana Santa de Córdoba se concentró en la jornada del Viernes Santo, a raíz del lugar que ocupó la cofradía del Santo Sepulcro en la Carrera Oficial, donde accedió en primer lugar, generando una notable incomprensión en amplios sectores del ámbito cofrade. La decisión se fundamentó, según trasladó la propia hermandad, en la imposibilidad de anticipar los horarios de una jornada que, hasta 2025, registraba la entrada más tardía en el itinerario común, fijada en las 20:10, debido a la hora de celebración de los Santos Oficios en los templos de los que parten varias de las cofradías del día, circunstancia que condicionaba de forma determinante el desarrollo global.

Este contexto se inscribe, además, en una pretensión sostenida en el tiempo, ya que el adelanto de la jornada ha sido una aspiración reiterada del Viernes Santo en su conjunto y, de manera particular, del propio Sepulcro en lo que respecta a su hora de entrada en Carrera Oficial. A ello se suma que la hermandad ha venido expresando su malestar por el ambiente existente en la calle de la Feria en el momento en que le corresponde discurrir en condiciones normales, esto es, cerrando la jornada, una circunstancia que, según su criterio, incide de forma negativa en el adecuado desarrollo de su estación de penitencia. La imposibilidad de materializar ese objetivo en los últimos años ha alimentado un debate persistente sobre la viabilidad real de reordenar los horarios sin alterar el equilibrio de la jornada.

Las reuniones previas evidencian los condicionantes estructurales del día

El informe elaborado por la Vocalía de Procesión introduce, sin embargo, nuevos elementos de análisis que no habían trascendido públicamente. Según este documento, las hermandades del Viernes Santo fueron convocadas el 17 de septiembre, abordándose nuevamente la problemática central: el adelanto horario y la reducción de los retrasos acumulados.

A pesar de la disposición de las corporaciones para avanzar sus horarios, persistían los mismos obstáculos estructurales del año anterior. En concreto, las hermandades de La Expiración y El Descendimiento mantenían inalterables los horarios de los Santos Oficios en sus respectivas sedes canónicas, lo que impedía modificar sus salidas. Este condicionante se erigía como un factor determinante que bloqueaba cualquier intento de reorganización global del día.

Una propuesta alternativa permitía un adelanto efectivo sin alterar el cierre

El informe desvela que tras diversas gestiones, en las que tuvo un papel destacado el consiliario Juan José Romero Coleto, se consiguió que la Parroquia de San José y Espíritu Santo aceptara modificar el horario de los oficios, circunstancia que no se produjo en la Real Iglesia de San Pablo. A partir de esta nueva variable, la Vocalía explica que presentó el 16 de diciembre una propuesta que reorganizaba el orden de paso, manteniendo invariable el horario de salida de La Expiración.

El esquema planteado establecía el siguiente orden: Soledad, Descendimiento, Expiración, Conversión, Dolores y Sepulcro, una fórmula que habría permitido un adelanto aproximado de 40 minutos en el conjunto de la jornada. Más en concreto, la cofradía de San Pablo —condicionada por la hora de celebración de los oficios en su sede canónica— mantenía su horario de entrada en Carrera Oficial, pero el hecho de hacer transitar al Descendimiento posibilitaba adelantar las tres últimas cofradías del día.

Lo explicamos: El Descendimiento tenía hora de entrada fijada en las 20:52 y La Conversión en las 21:33, 41 minutos que es lo que hubiesen adelantado su entrada la propia Conversión, Los Dolores y El Sepulcro, de haber salido adelante la propuesta de la Vocalía de Procesión. Sin embargo, por diversos «motivos organizativos» alegados por las hermandades, la propuesta fue finalmente desestimada, frustrando así una solución que pretendía compatibilizar las limitaciones existentes con el objetivo de optimizar los tiempos y permitía mantener el lugar tradicional de la cofradía de la Compañía en el Viernes Santo.

La insistencia del Sepulcro y la ausencia de consenso desembocaron en su apertura

En este escenario, y según la explicación aportada por la Vocalía en el citado informe, la hermandad del Santo Sepulcro se reafirmó en su intención de abrir la jornada, reiterando su solicitud en distintas fases del proceso. El informe añade que durante el periodo de Adviento continuaron las reuniones, consultas y comunicaciones con el Obispado de Córdoba y que el 13 de enero, las hermandades fueron nuevamente convocadas en la sede de la Agrupación, sin que se alcanzara un acuerdo definitivo.

Finalmente, ante la falta de un posicionamiento por escrito por parte del Obispado que se opusiera a la solicitud, y en aplicación de los estatutos vigentes, el 5 de febrero se decidió conceder al Sepulcro el primer puesto del Viernes Santo de 2026. No obstante, esta decisión —que el Sepulcro abrirse la jornada— quedó supeditada a un estudio posterior que permita evaluar la posibilidad de devolverle su posición habitual como cierre de la jornada.

El margen de adelanto y las incógnitas que condicionan el futuro

El contenido del informe permite concluir que la alternativa planteada habría posibilitado que el Sepulcro accediera a Carrera Oficial en torno a las 21:55, frente a las 22:35 registradas en 2025, lo que supone un adelanto efectivo de 40 minutos. Este dato, hasta ahora no incorporado al debate público, modifica sustancialmente el prisma de análisis, al evidenciar que sí existía una vía para adelantar la jornada sin necesidad de alterar su posición tradicional —y lógica—.

A partir de esta información emergen interrogantes de notable calado: ¿el adelanto fue considerado insuficiente? ¿cuáles fueron exactamente los motivos organizativos que llevaron a descartar la propuesta —algunas voces apuntan a que se concretaban en el rechazo de la Soledad a adelantar 40 minutos su salida—? ¿qué condiciones serían necesarias para que el Sepulcro recupere su lugar habitual en el futuro? ¿Hasta qué punto ese ajuste temporal podría resultar válido de cara a 2027?

Un modelo en revisión ante la búsqueda de equilibrio organizativo

Aunque la apertura del Sepulcro se presentó como una medida excepcional y limitada a un solo año, el propio informe sugiere que existían alternativas viables que no fueron finalmente adoptadas. De este modo, el debate sobre el modelo organizativo del Viernes Santo permanece abierto, en un contexto en el que el equilibrio entre tradición, funcionalidad y consenso se revela cada vez más complejo.

La resolución de estas cuestiones será determinante para definir si la jornada avanza hacia un esquema más racionalizado o si, por el contrario, se mantienen fórmulas que continúan generando controversia. En cualquier caso, el adelanto horario seguirá siendo una aspiración central, tanto para el conjunto del día como para el propio Sepulcro en lo relativo a su posición y horarios dentro de la Carrera Oficial.