María Santísima de la Amargura se presenta en todo su esplendor sobre las andas procesionales que la conducirán esta tarde al convento de las Hermanas de la Cruz, en el rezo piadoso del Vía Lucis. La solemnidad de este traslado adquiere especial significado al evocarse, a través de las piezas seleccionadas para su atavío, momentos emblemáticos de la historia reciente de la corporación de San Juan de la Palma.
Para esta ocasión, la Virgen ha sido engalanada con la histórica saya de tisú de plata concebida por el insigne Cayetano González a comienzos de la década de 1930, una prenda cargada de simbolismo que ya luciera en jornadas memorables como su Coronación Canónica o la Salida Extraordinaria de 1946. En ambas citas, sin embargo, fue bordada en tonalidades distintas a las que hoy se aprecian. La elección de esta pieza no solo remite a una estética exquisita, sino que supone un homenaje a la memoria devocional de generaciones enteras de cofrades.
Completa el ajuar la delicada toca de sobremanto confeccionada por el taller de José y Manuel Carrasquilla en 1941, la cual ha sido objeto recientemente de una esmerada restauración en manos del taller de las Hermanas Rama, recuperando así todo el esplendor de su fina labor artesanal. Esta intervención se enmarca en el compromiso de la Hermandad por preservar y dignificar su patrimonio textil.
Destaca igualmente el manto azul que acompaña a la dolorosa, una obra de factura contemporánea realizada por el taller de Santa Bárbara en los primeros años del siglo XXI, cuya vistosidad ha sido realzada recientemente gracias al enriquecimiento de su trasera, ejecutado por las Hermanas Rama a partir de un diseño original del bordador Antonio Castro. Esta combinación de tradición y renovación confiere al conjunto una prestancia sobresaliente.
La jornada dará comienzo con la celebración de la Santa Misa a las 18:30 horas en la iglesia de San Juan de la Palma, tras la cual, a las 19:15 horas, se iniciará el cortejo que acompañará a la Santísima Virgen en su itinerario hacia el convento sevillano. El acto, cargado de recogimiento y fervor, invita a la oración luminosa en este tiempo pascual, poniendo de relieve el valor catequético del Vía Lucis en el seno de la religiosidad popular.







