La Buena Nueva

Vuelve a salir el sol. Este año miramos por el retrovisor aquellos malos augurios que allá por el mes de marzo del año 2020 degeneraron en una pesadilla interminable y tóxica para el cuerpo y para la mente. Hoy todo vuelve a su sitio, aquel desde el que en pocos días viviremos retorno de una de nuestras más excelsas tradiciones.

La Buena Nueva da paso a una nueva era en la historia cofradiera. Un paso de gigante mimetizado en la perfecta conjunción de los tiempos que han marcado con precisión milimétrica la gruesa línea entre las antiguas Semana Santas y el nuevo orbe que verá la luz muy próximamente. Quizás como ocurriera en los fatídicos años de la República y la Guerra Civil, el cofrade cambiará su forma de vivir la Semana de Pasión ante la pesquisa de que nada es eterno y que todo es posible en el mundo que nos rodea, tal y como se ha comprobado. Por ello, el fiel recordará cada una de las Semanas Santas que a partir de ahora se sucedan en el tiempo venidero, como si de un evento sin precedentes se tratase. Y es que el valor de la Semana Mayor se ha multiplicado por cien, pues la inestabilidad sufrida ha hecho presagiar la necesidad de refrendar los hechos del presente como algo único e irrepetible.

Este año no solo daremos un paso de gigante en la forma de vivir la Semana Santa, sino también en la forma de concebirla a través de los sentidos. Esto nos retrotrae a los proyectos patrimoniales de las Hermandades que se han quedado en el tintero durante dos años. Verán la luz en el renacer a la vida que ya aguarda en el horizonte.

Será todo nuevo, pues aunque las Imágenes Devocionales no hayan cambiado y el cortejo procesional sea el mismo, las vivencias serán distintas, magnánimas como nunca antes habíamos visto.

Disfruten, recen, emociónense, ríanse y olvídense de todos. Es una semana para disfrutar, ustedes dirán si quieren formar parte de esta Buena Nueva o no.