Una declaración de principios inspirada en Pablo VI
La candidatura de José Luis Notario a Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena ha hecho público un ambicioso manifiesto en el que se subraya la centralidad del arte en la historia, el presente y el futuro de la corporación. El texto arranca con una evocación del mensaje que Su Santidad Pablo VI dirigió a los artistas durante el Concilio Vaticano II, en el que proclamaba: “Este mundo necesita de la belleza para no caer en la desesperanza”. A partir de esta convicción, la candidatura sostiene que la Hermandad de la Macarena ha encarnado, desde sus orígenes, esa misma vocación: la de hacer del arte una forma de expresar el amor a Dios, un cauce de unión entre los hermanos y una señal luminosa de esperanza para todos.
Desde el siglo XVI hasta la modernidad cofrade
Según el manifiesto, esta entrega a la belleza no es un fenómeno reciente ni un añadido superficial, sino una constante histórica que se remonta al siglo XVI, cuando los primeros macarenos intentaron plasmar su fe en las mejores formas artísticas. Desde entonces, la Hermandad ha entendido que el arte no es un simple ornamento, sino un vehículo de espiritualidad y una expresión tangible del alma colectiva. El ejemplo más elevado de esta tradición se encuentra, como señala el documento, en la imagen de la Virgen de la Esperanza, calificada como una realización “insuperable” del vínculo entre fe, arte y comunidad.
A partir del siglo XIX, cuando la Semana Santa comenzó a narrarse con más detalle, el modo en que los macarenos honraban artísticamente a sus titulares empezó a generar una admiración creciente, tanto en Sevilla como fuera de ella. Fue entonces cuando emergió con fuerza la figura de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, cuyo genio transformó el lenguaje estético de la Semana Santa y consolidó la identidad artística de la Hermandad. En esa senda continuaron otros grandes nombres que definieron con sus obras el perfil patrimonial de la corporación, como Antonio Castillo Lastrucci, Esperanza Elena Caro, Antonio Eslava, Luis Ortega Bru, Juan Pérez Calvo, Manuel Gamero, Fernando Marmolejo y los hermanos Antonio y José Garduño.
El arte como responsabilidad y como motor de crecimiento
La candidatura de Notario defiende con claridad que el arte no es una cuestión accesoria, sino una parte indivisible de la identidad macarena. Por ello, se propone una gestión rigurosa, apasionada y sostenible del patrimonio, capaz no solo de ofrecer resultados estéticos sobresalientes, sino también de contribuir al crecimiento espiritual, cultural y social de la Hermandad. En este marco, se destaca la preservación del legado artístico como una obligación moral y una estrategia preventiva, mediante programas de conservación que eviten daños mayores y aprovechen las nuevas tecnologías para recuperar piezas antes consideradas irrecuperables.
Frente a la tentación de considerar el arte como algo estático o meramente contemplativo, el manifiesto afirma que invertir en arte y en el enriquecimiento del ajuar constituye una forma activa de fomentar la creatividad colectiva, de revitalizar las artesanías y de fortalecer el tejido artístico contemporáneo. En consecuencia, se plantea que la Hermandad debe asumir un papel dinamizador, encargando obras a jóvenes promesas y a artistas consolidados, especialmente en formatos como carteles, portadas y convocatorias que conectan con la sensibilidad actual sin renunciar a la tradición.
Presentación, formación y proyección cultural
El manifiesto atribuye al arte un papel esencial como vehículo de visibilización del patrimonio, ya que la forma en que este se presenta determina en gran medida la experiencia estética y espiritual de los devotos. Por eso se propone la creación de un equipo de trabajo pluridisciplinar, compuesto por técnicos, asesores y gestores especializados, que garanticen una proyección estética coherente, de alto impacto, atenta a los detalles y respetuosa con el conjunto simbólico de la Hermandad. Esta labor, lejos de ser puramente técnica, se entiende como una forma de custodiar la identidad y de alimentar la comunión de los hermanos con lo que contemplan.
Además, la candidatura afirma que el arte debe ser también una vía de conocimiento y una herramienta pedagógica. Por ello se apuesta por potenciar el Museo-Tesoro como centro didáctico y por activar los canales de comunicación de la Hermandad para difundir contenidos culturales. Igualmente, se anuncian alianzas con universidades, centros de investigación e instituciones culturales que permitan poner el patrimonio artístico macareno al servicio del estudio, la divulgación y la reflexión, fortaleciendo así su proyección más allá del ámbito devocional.
Una propuesta que vincula fe, belleza y comunión
El manifiesto culmina con una declaración contundente que resume su espíritu: “Asumimos el arte como el compromiso de custodiar la belleza como testimonio de esperanza”. Desde esta perspectiva, se subraya que el arte no es un fin en sí mismo, sino una expresión de fe, una herramienta de comunión fraterna y una seña de identidad que define a la Hermandad de la Macarena ante el mundo. Por todo ello, la candidatura reivindica que ser macareno es también vivir, custodiar y transmitir la belleza, y concluye su propuesta con una frase que resume su visión: “Simplemente macarenos. El arte como identidad macarena”.





