Uno sale fuera por trabajo, por placer, porque te invitan, por lo que sea. Sale fuera y observa cómo hacen las cosas, ni mejor ni peor, pero todo lleva un por qué, que te explican y a veces te da mucho para pensar cuando vuelves a casa.
He estado unos días en la Feria de Sevilla, en el Real de la Feria, ahora que estamos en puertas de la festividad de nuestras Cruces de Mayo y creo que con los años ves cosas que antes no veías y comprendes mejor.
La organización de su ferial es cosa antigua, que llevan con mimo los antiguos, que miman hasta los que solo montan una estructura, y lo hacen con el mismo mimo aún sabiendo que es para otro, que ellos la feria no la van a pisar, pero es que su feria tiene que estar bien montada, y a la perfección lo dejan todo así, perfecto sin más.
Me encontré a un cortador de jamón, dice que ya son 24 las ferias que pisaba, no de número, sino de años. Vestía la marca Covap, y hablaba maravillas de nuestra tierra, nuestro campo, de los Pedroches y su Valle.
Siete alumnos tenía a su cargo, y solo era el tercer día de feria, pero como experto en el ferial, por años y porque el que trabaja solo se fija en los detalles, me decía que lo que más cambia, son las edades, y en ocasiones por muy poco que cambien las generaciones, está el que viene bien enseñado, que nada cambia, aunque cambien las edades.
Casetas que se heredan de padres a hijos, de familias que llevan años disfrutando de la feria en familia, y quizá sea eso, que aquí no tenemos esa costumbre, porque no veo yo al abuelo cargando con el lote del botellón rivera arriba hasta el arenal.
El cortador de jamón, el trabajador, no disfrutan la feria como los demás, y yo, voy dos días dejándome querer como «forastero», pues aun estando en Andalucia, siendo andaluces, me siento en el extranjero si comparamos donde estuve, y donde estaré.
Menos mal que no tienen Cruces, o quizá sea que en las Cruces no hay casetas y así no puedo hacer comparaciones, pero todos sabemos lo que han sido nuestras Cruces de Mayo, todos sabemos lo que son, y mientras ellos buscan el ferial con sus familias, nosotros iremos buscando lo que hace tiempo no encontramos, o no nos gusta lo que al llegar a una Cruz, al bordearla, nos encontramos.
Todo va de eso, buscar el disfrute con amigos, con familia, sea en Feria, en Cruces, aquí o allí, pero todo ya no es lo que era, ni nada es lo que, por la culpa de quien organiza, la complicidad del que se conforma, y sobre todo, por la falta alarmante de la búsqueda de identidades.





