La Chicotá de Nandel | Cumpliendo años

Pronto verá la luz una entrevista entre amigos que me hizo el colaborador de este medio, entre esas entrevistas que hace a cofrades o artistas de este mundo el colaborador Blas.

El mismo que me contaba sus vicisitudes con el paso de los años, tanto con personas como con Hermandades, tanto dentro, como fuera de las mismas.

Yo también le comenté cosas que no entendía, pero este mundo es así, hay cosas que sorprenden por parecer surrealistas, o difíciles de entender.

Blas, que hoy anda así, cumpliendo años, creo que como yo, pasó ya esa etapa de sueños idílicos con los que querer cuadrar en ciertos círculos que se crean, y se hacen herméticos, cerrados, donde la mayor parte del tiempo se pasa en un taller vocal, y las lenguas trabajan a marchas forzadas en ir haciendo trajes a todos los que piensan diferente o creen tener ideas que a ellos les molestan, bien por avanzadas, innovadoras, o posiblemente, quieran quitar algún beneficio monetario o privilegiado a alguno de ese círculo.

Los lobbies en las Hermandades, y ya creo que hable una vez de ellos, son tan peligrosos como a veces útiles, pues si quieres apoyo de la nada, solo has de hacerle ver a uno de sus miembros que si convence a los demás en su favor, este se verá muy beneficiado en la Cofradía.

Conforme se van pasando las primaveras, uno o ya deja de buscar amparo fuera de su Hermandad, ya que allí no estaba agusto, o deja de querer ser algo más fuera de casa, porque en casa, es donde está nuestro sitio. Es difícil de aceptar a veces, pero quizá lo más difícil es ser útil, puesto que un «carguillo» siempre te puede venir por favor, amistad, peloteo, el pasar por allí en el momento idóneo, quién sabe, pero es así.

Se tienen ideas a veces muy rompedoras, otras, que aunque sean o fueran geniales para la gestión y la moda de turno en ese momento, no son las del estilo de la Hermandad.

Otras veces, chocamos con alguien que tiene el poder en ese momento, o al menos, en la parcela donde nosotros nos vemos más útiles, y también hace que, o vayamos menos por la Cofradía, o contemos nuestras apariciones para despotricar tres veces por paso que damos. 

Todos hemos tenido ya un pasado, una juventud guerrera, inmadura y falta de saber capear situaciones, que en el fondo, con el paso de los años, se aprende y se ahorra uno el ir a pasar un mal rato, o hacer o decir algo que puede hacer pasar un mal rato al prójimo.

Y todo va así, con el paso de los años. 

Como en la vida cada uno va encontrando su lugar, y/o la Cofradía, la vida, lo va poniendo en su sitio.

Felicidades al amigo Blas, a todos los cofrades que han encontrado ya su lugar desde donde intentan ser útiles, y no se desesperen los que aún no lo hayan encontrado, esperen, no vayan a contracorriente, que ya les digo yo que les llegará la visión perfecta de un futuro bonito, de ser útil en la Cofradía, tanto para la institución, los Titulares, y los hermanos, ese lugar y saber, que da ir cumpliendo años.