La Chicotá de Nandel | El anuncio de Campofrío

En estas fechas navideñas, son muchas las marcas que se nos presentan cada año con algo novedoso. Todos recordaremos algún spot publicitario que aunque hayan pasado muchos años, está en nuestra mente, como las marcas de colonia, muñecas, turrones, con frases que se han quedado en la población perennes, y no es menos cada año, el especial anuncio que la marca Campofrío nos trae a nuestras casas.

Siempre suele ser un anuncio que mezcla cosas del país, de actualidad, con personajes de ahora o del ayer, aunque el de este año, me ha recordado y lo he extrapolado al mundo de las Hermandades, sin pensar, a la misma vez que lo estaba viendo.

Me emocionó, claro, pues me imaginaba a personas que ya no están, que se han ido este mismo año, u otras que aunque se fueron hace tiempo, parece que aún viven con nosotros, y claro, emociona.

No me imagino a Miguel «el preciosos», bajando 24 horas a la tierra y subir la corredera, para darse cuenta que ya ninguno estamos esperándolo en la calle alfaros, que Curro ya no está, y que ha cambiado el cartel y aquellos faroles por una bandera de Cuba.

No me imagino a Rafalito Muñoz, bajando y viendo ciertos ensayos de costalero, ni los pasos a día de hoy, con sus adelantos y sus adornos, con la calidad que ahora atesoran, o las largas listas y colas de aspirantes.

No se qué pensaría Pepe Ávila del mundo actual, de las bandas colonizando Sevilla y las de Sevilla yendo a poblaciones cercanas. Qué pensaría de lo grande que está ya su niño, y si podría o no formar parte de aquella cuadrilla que él dejó en la cima, y que no voy yo a entrar en si opinaría esto o lo otro, pero si le vendría un caos y una confusión a la mente importante.

Les deseo a todos que pasen unas felices fiestas, con sus amigos, familiares, que llamen, que hablen con gente que han dejado en el olvido, o simplemente el mañana lo llamo, mañana le escribo, ha sido suficiente para no saber de ellos durante un año casi. Como siempre.

Hoy estamos aquí, mañana, no sabemos ni quienes estarán, quiénes estaremos, y al final, solo se acordarán de nosotros cuando ya no estemos, o nos acordaremos de los amigos cuando llegue Navidad, cuando encendamos la televisión y nos emocionemos pensando en ellos, como con el anuncio de Campofrío.