La Chicotá de Nandel | El capataz y su persona

Me comentaba el otro día un buen amigo las razones de su no salida en una Hermandad del Lunes Santo. Me extrañó su ausencia, cuando sé el cariño que profesaba y profesa por dicha Hermandad.

La razón no era otra que la importancia del capataz, y yendo a más, mucho más, la persona que ocupa ese cargo, pues algunos, despojados del mismo fuera de ensayos y semanas santas, quedan en nada. Servirá como capataz alguno, pero no como persona, con lo complicado que es cuadrar en lo primero, sin ser bueno en lo segundo.

Este capataz, al cuál muchos no conocían, y otros, tampoco es que estén poniendo ni énfasis en conocerlo, con lo que de él pueden aprender (ellos se lo pierden), no es otro que el gran Alarcón, o Don José Rodríguez Alarcón.

Curtido en muchas batallas, cuando ya parecía haber desaparecido del mapa, ha irrumpido, primero fuera de la nómina de Hermandades de Semana Santa, y ahora, junto con la Hermandad de Cañero, en pleno Lunes Santo, dando un brío nuevo a este día, aportando mucho, y dejando una impronta nueva, y más que necesaria, visto lo visto.

A veces, hay cosas que no sobran, que no desentonan, al contrario, no nos dábamos cuenta y creo que necesitábamos mucho tanto a la Hermandad, como a José Alarcón, sino, vean y disfruten, que tik tok y YouTube, están al alcance de todos, en todos lados, todos los días. Disfruten.

Un capataz que es cercano, que a esta persona que me contaba sus problemas, lo ha arropado más allá de ensayos, de Semana Santa, en una tarde calurosa de verano, y no aguantando el chaparrón de problemas de mi amigo, todo lo contrario, refrescando la tarde y la vida, esas manos que tanto hacen falta cuando vemos que vamos cayendo.

En nada tendremos otro Lunes Santo, que el tiempo pasa tan rápido que casi no se disfruta, y podremos ver de nuevo por las calles a la Hermandad de Cañero, a el capataz, y su persona.