La Chicotá de Nandel | Enfangados

«Al fuego lo para el agua pero, ¿al agua quién la para?”. Así comentaba, con pena, la gran Herminia López, la abuela de «Cuéntame «, una desgracia que ocurrió en este país hace ya muchísimos años. Una gran verdad, y aquello que ocurrió entonces y todos  recordarán, ha sido una broma con lo de ahora. Cuéntame, que empezó contando nuestra historia en una dictadura, que siguió con la llegada de la democracia, y acabaron la serie a la carrera, porque la nueva dictadura comunista no permitió que se hablase, ni tocase el lomo a cierto presidente del gobierno.

La muerte en las calles y los medios, ya venezolanos puros, desviando el tiro, mediando para que, de una vez por todas, nos apartemos de los que mantienen esta dictadura, desde los líderes, hasta los que lo sustentan con su voto. Son esos cofrades que callan cuando las asociaciones sustentadas por nuestro dinero, dado por la dictadura, por supuesto, intentan que la celosía de rafalito, sea repuesta y así se puedan cargar la carrera oficial. Hacer daño, al fin y al cabo. Los mismos que en Semana Santa, te dicen que las calles son de todos, que cada uno es libre de pasar por donde quiera y que no pueden salir ni a la calle, y se la comieron doblada con el secuestro en pandemia.

La juventud, ha reventado las cosas en las poblaciones afectadas por la maldita Dana. No han ido con la Ministra encargada de los ríos, porque la mujer lleva seis días desaparecida, se supone que preparándose para un examen para ser Comisaria de no sé qué mierda de Europa, es Europa, donde no los deberían ni dejar vivir, ni por supuesto, optar a cargo alguno, pues en Europa, o en Italia, no importa que vaya a ir el Cachorro, allí lo único que se visualiza ahora cuando se piensa en España, es a ese Cristo manchado y bañado por el lodo, como sus vecinos.

La juventud de Dios, ha roto todos los esquemas de solidaridad, amigos míos que han viajado sin plan, sin ruta, a ayudar sin pensar dónde dormirían, algunos, buenos cofrades, y otros mejores costaleros. Músicos de Sevilla que también se han apuntado a este bombardeo necesario, mientras otros siguen en el bombardeo en redes, criticando a la Banda de Cornetas o Agrupación Musical que les hace sombra. Apartemos también a estas ratas de la música, del día a día de nuestras Hermandades, de nuestras Bandas, colectivos, hasta reuniones.

La Dana ha sido el hundimiento perfecto de todo lo que nos sustenta, instituciones, moral, educación, credibilidad de algunos, etc, etc, etc. La muerte es tratada como una broma, pero al igual que el hundimiento ha hundido precisamente a las mierdas, que no han flotado, lo que ha salido a flote ha sido la religión, hermandades que se han volcado como no he visto nunca con algo, que no les toca directamente, ni de lejos, pero claro que les ha tocado directamente, en sus raíces fundadoras, en sus reglas, en sus motivos de fundación, su razón de ser, y Valencia ha recibido y seguirá recibiendo la ayuda de todos los cristianos, sin levantar la voz, pero organizados con una misma misión, la ayuda al prójimo, que tristemente, todo lo ha perdido.

El pueblo cristiano pasarán los meses y nunca se van a olvidar de esta catástrofe. Y tras un año, cuando pase, seguramente seguirán allí, ayudando aunque sea con donaciones desde aquí. Sintiéndose más cerca de allí, que de aquí. La inacción de algunos, que ni se van a manchar de barro, ni van a donar nada de nada, contrasta con ese párroco ayudando a su pueblo con unas hijas de Dios y sus hábitos. De las fuerzas y cuerpos de seguridad, no voy a hablar, porque algunos dicen que han ido tarde, porque así ha sido, y encima, que para eso les pagamos.

Tarde, como que han ido cuando los han mandado. Tardíos, como los espermatozoides que fecundaron el óvulo que hizo el milagro de la procreación de estos anormales, que viven paniaguados con pagas o del paro, y que dice que les paga a las fuerzas de seguridad del estado, cuando no ha dado un palo al agua, y no sabe ni lo que es cotizar. No hemos visto a esas chicas de la Cruz Roja bailando con la gente que ha llegado en patera, ni le ha tocado un abrazo de estas chicas con una manta a ninguna persona mayor que estaba mojada, pero tampoco veremos a las fuerzas y cuerpos de seguridad, y mucho menos los cuerpos destinados para estas emergencias, ni siquiera con unas botas de agua decentes ni el material necesario.

Ha fallado la política, se han desenmascarado a los payasos, solo les ha quedado la nariz y la cara medio pintada su poca humanidad al desnudo, el poder en un barranco hundido, destrozado, pero Cristo mismo bendecido en madera, la juventud, miembros de la Iglesia, colectivos humanos cercanos y las propias cofradías, son los que han decidido no fallar, para ayudar.

Siempre intentarán manchar la verdadera razón de las comunidades religiosas, sea el Opus Dei, sea una Hermandad, o sea una organización parroquial, y siempre, desde la dictadura, intentarán boicotear todo lo que se intente realizar, aunque sea para el prójimo, que ya para el prójimo, están ellos, se desviven ellos. Manchan la religión, la que huele a Iglesia católica, que hay religiones y religiones, destruyen a las familias, la economía, la iniciativa laboral, y así nos tienen, aborregados, poniendo la otra mejilla, y enfangados.


Foto: César Rufino