En este verano, pues ya podemos llamarlo así cada año por estos lares a estas alturas, ya ha pasado el tiempo vacacional para los cofrades.
Más allá de las Hermandades que no han tenido ni días de paro y descanso, porque no hayan dejado de trabajar en una Cruz de Mayo, porque sus proyectos corran tanta prisa que sin descanso nos dejen, porque incluso hayamos gestionado la caseta de feria, que claro, solo podemos hablar de los valientes del Cristo de Gracia, o bien, porque hayamos tenido salidas de Glorias en nuestro seno.
Pues más allá de todo eso, ya suenan y nunca mejor dicho, los cambios de bandas. Se negocia ya con las nuevas, una vez puesto fin a las salientes.
También, empezamos ya a mover martillos, aunque, podemos abrazarnos con lágrimas en los ojos, este año no hay ese desbarajuste de otros años.
De nuevo con las botas puestas y prestos al servicio de servirnos, o servir a la Hermandad, que para todo hay, nos vemos también en la tesitura de procesos electorales que mantienen en vilo a unos y a otros, empezando por las reuniones que ya mantiene el Candidato a la Agrupación de Cofradías con las Hermandades, y las reuniones clandestinas que en bares, casas, cocheras, callejones oscuros donde se afilan navajas y no funciona farola alguna, también andan de reunión, para ver como algunos van a recuperar la Hermandad. Sea como sea. Al precio que sea. Por encima de quién o lo que sea.
Algunos ganarán, otros, perderán, algunos seguirán, otros, al perder, se marcharán, ya saben, cuando el poder se prueba… Ya no hay humilde lugar como hermano que lo sustituya.
Pero si de una cosa tengo ganas, es de volver a escuchar aquello que tantos me decían antiguamente cuando, con otro amigo escribíamos en este medio. Epi y Blas nos llamaban.
Y sí, quizá con la vuelta de todo, mi partener me daría una alegría con su vuelta al tajo.





