Dado el día, el sarcasmo cofrade, lo aceptado, lo aceptable y hasta lo irrisorio, magna va, magna viene. Mi compañero Rafa y yo, por diferentes motivos, nos ausentamos por vacaciones veraniegas en diciembre del trabajo.
Si, esas que no incluimos en arena de playa, sol, calor y demás. En el caso de Rafa, a expensas de lo que iba a liar e amigo Fran, tras veintitantos años esperando ser los pies del Señor de Pureza, que tantas veces cae como levanta, la vida le regalaba ser los pies ahora de la Señora, la única y novia del mercado, el perfume, dueña de Callejas y rincones, de parejas que se forman o se rompen, pero bajo su manto.
Surcó el Señor de Sevilla, y lo hará hoy, junto a la patrona de la Hispalis mestiza, pues de cada 7 no se saca una pareja sevillana, las calles de Sevilla, buscando al Dios que expira, mientras expira el partido y todos exhalan porque ha empatado el Betis.
Y así, otra Magna, otra farándula, está vez eso sí, con las líneas marcadas que espero nadie haya dejado de pisar, borrar, macerar, y hasta escupir. Bendita mamarrachada.
La Policía Política Local, con lo que cobran y ya que no asisten al duelo de ser presentadores del infortunio en las 3.000 viviendas, espero hayan ido hoy gratis a la Magna. Qué ya bastante dinero cuestan a la ciudadanía, y bastante mamarrachada, como las líneas de colores, representan en la ciudad.
Una Magna en la que se ha observado el atardecer de Cristo explicando, expirando, en una ciudad que estaba guardando colas para ver a la Reina, la quejor y como nadie definiera Rodríguez Buzón, Señora, Madre y celestial, Macarena de Sevilla.
Y todo con su guión, sus líneas, sus venidas, sus idas, sus cosas, hasta que llega lo que ni una Magna frena, no explica, ni contabiliza, ni fragmenta. La Esperanza, Morena faz de caramelo que roza el viento, y que al viento mismo enamora, Triana perfumando cada segundo de una Magna, que por Magna que sea, es una vez mas de Triana.
Se puede explicar un ratito de compás entre amigos de muchas maneras, se puede esperar una cola de pié, se pueden hacer mil y una Magnas, de mil y una Vírgenes traídas de donde sea, pero… Al final la estampa es solo una, pues al final, es, y será Triana.






