La Chicotá de Nandel | Ovejas negras

Se presentó en las tablas del falla Don Antonio. En el tipo me resaltan a la vista esos tres puñales, los cuales dice llevar clavados para toda la vida por tanta y tanta gente, por su forma de pensar, de escribir, por dar su opinión. ¿De qué me suena?

Una puesta en escena que para cada uno tendrá un sentido, ya se sabe que de cada artista alguno busca algo. Mi resumen es sencillo, muchos borregos, pocas ovejas negras.

En nuestra Semana Santa tenemos de todo, los borregos, las ovejas negras… Y dentro del segundo grupo donde algunos ven al mismo demonio, yo siempre he visto ese aire de la juventud, de las ganas, del querer mejorar, ese ansia por aprender, aún equivocándose en los pasos dados. No hay nada de malo en que te traten y te vean la oveja negra, muchos, los menos valientes o aguerridos transgresores, te apoyarán, pues eres su voz.

Luego tenemos el otro tipo de oveja negra. Este ya más peligroso. Este es aquél que está de acuerdo contigo hasta que dentro del grupo no le das lo que pide, sus ansias de poder, organizar a su antojo, malmeter por malmeter, o hasta llevárselo calentito, ¡Ojo!.

Esta semana ha estado la cosa movidita con el tema de las mujeres costaleras. Nosotros en Córdoba, en una capital de provincia, no tenemos ese problema. Tenemos a las costaleras de la Madre Encarnación, orgullo para todos nosotros, referente para muchas mujeres, en muchos lugares. 

Yo voy a dar mi opinión. Un capataz es el único, el único que tiene la potestad para igualar a una mujer debajo de un paso, al igual que lo llevan haciendo con hombres desde los inicios. ¿Es la Hermandad dueña de dar instrucciones al capataz para que iguale a este o al otro? Por supuesto que sí, pero ahí ya no tenemos a un capataz, sino a una marioneta.

Cuando hablo de Hermandad hablo de su Junta de Gobierno, oficiales, como les quieran llamar, que le dice a un capataz cuando una persona no puede salir por ser mujer, o porque es del Madrid o del Barcelona. Cómo máximos mandatarios de la cofradía estan en su derecho. ¿Que el capataz aguante esa decisión? Demuestra ser un borrego.

¿Que el capataz decide no meter mujeres por su sexo, por su condición de mujer? Es una persona que para muchos sobra en nuestra Semana Santa, en nuestra sociedad. O eso al menos para algunos, para mí no, el capataz manda, y si no, echamos al capataz ponemos a otro, y adelante.

El capataz por encima de todo, de sexos, amiguismos, condiciones… Aunque ya sabemos todos que esto de la mujer viene de largo y en muchos sitios tiene una acogida bestial, por ser costaleras, no por ser mujer.

No crucifiquemos a nadie, pero yo conozco a capataces que abiertamente en Córdoba han dicho que nunca mandarían ni cuadrillas mixtas, ni cuadrillas de mujeres. ¿Que es su opinión? Correcto. Cada capataz trabaja con lo que quiere y con quien quiere. ¿Que lo vamos a matar porque la sociedad ya dice que es machista, o que con suerte no acabemos diciéndole facha? Pues también. Es el mundo que muchas mujeres desde los altares de la podrida política nos han puesto bajo los pies, y todos, como borregos, hemos aceptado las reglas del juego. ¿Se queja alguien cuando algún capataz trae a su gente, y son hombres, y quita el sitio a los que llevan años en la Hermandad? Les preguntas a la Junta de Gobierno y te dicen que el capataz manda, y se lavan las manos como Pilatos.

Somos todos de la raza, el sexo, opción amatoria que queremos, y todos, pero todos, hijos de Dios. ¿Quién le dice a dos hijos que uno puede querer a su padre rezándole con los pies, el otro no? ¿Quién decide esto? Es una locura pensarlo solamente. Pero, el mundo de la mujer costalera es difícil a día de hoy, sobre todo en eso que llaman cuadrillas «mixtas». Mi opinión es que mujeres y hombres podrían conformar perfectas cuadrillas, como de altos o bajos. Sin problema.

Volviendo a las ovejas negras cuidado con ellas en las cuadrillas. Están agazapados entre la multitud, entre el grosor del grupo. Se agazapan y las ovejas negras como el capataz no tenga buen cuidado de ellas acabarán quitándose su piel postiza y acabará apareciendo ese lobo, sin sentimientos y peligroso, que mata por matar, que no sabe de compañeros, de respeto, ni al capataz ni al grupo.

Caballeros de disfraz distinguido que resultan siendo hooligans que todo lo arrasan, al capataz, y por ende, a la cuadrilla, el buen ambiente del grupo, generando el malestar.

Más ovejas negras en los grupos jóvenes, aguerridos y revolucionarios para la mejora de este mundo tan complicado, mejoras tecnológicas, mejoras según los tiempos en que vivimos, pero sabiendo dónde se está, el sello de la cofradía, ovejas negras al poder en la juventud. Sobran borregos, faltan ovejas negras.

Al grupo ni tocarlo, al capataz, hasta la muerte defenderlo, si alguna oveja se descarrila, ¡Al redil! Sin perder un segundo, sino, al matadero de sacarlo fuera, no hay cabida para este tipo de personajes.

Ya lo decía el maestro Berrocal en algo que siempre llevaré en la mente para todo en la vida, «ningún subgrupo dentro del grupo».

Sobran ovejas negras en el costal, falta gente con ansias de rebaño, de grupo, de redil.

El otro día, y ya con esto les dejo hasta la semana que viene, estuve en una igualá con la que me reencontré con mis hermanos, amigos muchos, y todos grupo. Hay ovejas negras, les queda poco entre nosotros, lo sé. Pero a alguno que vi reacio ya que ha habido cambio de capataz, solo decirles que no hay más, es lo que hay. Ahora nos manda el que nos manda, y la desgana, el enfado, pensar ya en el ayer, nos hará no disfrutar del hoy o el mañana. 

Algunos ya vemos como las semanas santas no nos atropellan, sino los años, las dolencias físicas, el orden natural de la vida. Si nos queda poco, que hemos vivido más que lo que nos queda por vivir en el reino de las trabajaderas, disfrutémoslo. Unámonos al grupo nuevo que se está creando, seamos líderes para los nuevos, amigos de los recién llegados, y sobre todo demos Paz y Esperanza, repartamos nuestra creencia desde el inicio, seamos humildes en nuestro caminar.

Disfruten, que queda poco para las vigas, recuerdo a un capataz que ya no tendré tampoco este año, al cual le gustaban mucho, y esa frase le vuelve loco.