Casi 24 horas, para algunos menos, para otros algo más, puesta en marcha con luces que engalanarán a las 22:00 el ferial, traca y fuegos a las 00:00, otro año más, otra Feria más.
Lo mejor de la Feria no se lo voy contar yo a nadie, yo y todos los sabemos. El alterne, la charla, el baile, el abrazo, el reencuentro ese tan inesperado, el que ya no está pero vuelve en el recuerdo…
Los pequeños que en carrito llegan, por los mayores que ya desfilan a horas en las que antes vivían su momento álgido. Es la vida, las etapas, a nadie se saltan y a todos nos van llegando, pero vengan como vengan, hay que disfrutarlas.
Y así es como en el ferial, entre vasos de cubalitro de plástico, atuendos de algunos más bien para bajar al chiringuito, más Nebulossa que «El Pali», y más «Maluma» que «Cantores de Híspalis», llega ese… «Duende Flamenco», así lo fue por ejemplo con «Curro Díaz».
Don Francisco Sendra Zurita, «Curro» para los amigos, «Curro Sendra» cuando la cosa se pone seria y se arremanga a bailar.
La Feria puede ser de muchas formas, pero también las personas que conforman la Feria. El alumno aventajado y tímido en su juventud del gran maestro «Ciro», ya no peina aquella melena que paseó y que maravilló en Roma, Bélgica, Ginebra, o paises como Francia, Portugal, Israel, Suiza, y algunos lugarcitos más donde se daba lugar al arte, y se dejaba desarrollar, ahí, ese es el lugar de «Curro Sendra», donde haya arte.
En la Feria, lo veo afanado en buscarlo. Su pañuelo, hay días que vaqueros, que recuerdan a Escribano recién cogido por su primer toro en Sevilla, y que con paso dispuesto se decide a recibir a su segundo a portagayola. Decidido en su paso, en busca de un rincón donde haya baile, Son, Danza, Compás, que todo se volverá Arte cuando, si estás pendiente, lo ves que se arranca y parece que todo se bambolea para acompañarlo.
Que habrá comas etílicos, pues si, que habrá mil maneras de divertirse claro que si, pero para él cero alcohol, pues no es de tomar, no es la aventura que busca «Curro», la que hace grande a «Curro Sendra», los dos tan amables como que son el mismo, pero, el que lleva el apellido, es el que da la luz al rinconcito donde se encuentre.
A «Curro», no se le espera, pero todos sabemos que él, al final, llega. Con él llega la realidad de lo que somos como pueblo andaluz, y todo el mundo se gira para admirar lo que fuimos, lo que queda de aquello, y se nos olvida un poco lo que somos a día de hoy en un ferial apagado, con pocas luces como la de «Curro».
Pero en fin, espero y deseo que pasen una muy buena Feria con los amigos, la familia, que les premie la suerte del abrazo del que hace mil y un días no encuentran en su vida pero con tanto cariño recuerdan. Yo, pagaré mi peaje anual los días que se tercien, buscaré las sonrisas de los de siempre, y por qué no, algun que otro nuevo lazo de amistad. Es lo que tiene el alternar entre amigos y gente «güena».
Esperen tranquilos, «Curro», esos «Curros del ferial» aparecerán, como el gran «Curro Sendra», porque todos tenemos nuestra feria, pero… Para Feria, la de «Curro».





