Hemos asistido esta semana a muchas efemérides. Deportivas, Carnavalescas, y algún que otro golpe de realidad a la inteligencia, al creerse más que nadie, y al final, caer en la dura y triste realidad.
A alguno, ya tarde, les ha dado por componer pasodobles de una famosa comparsa, más le hubiera valido, el ponerse a componer chirigotas, como la que ganó en el COAC este 2024, aunque tiempo tienen también para 2025, a ver si llegan a tiempo, ya que seguirán como decía el final de las cumpletinas de los chirigoteros, en su casa, y cortando queso.
Quizá, entre ensayos y demás, asistimos el domingo al combate más esperado, y ganó el mejor, el más fuerte, algunos dicen, que no tiene rival, ni al menos lo va a tener durante los cuatro siguientes años.
Defensa férrea, golpes sutiles rozando al rival, como sin querer hacerlo caer, para que volviera a la carga, así ir demostrando, que los golpes eran suspiros de un quiero y no puedo, y el contrataque era mordaz y feroz, a veces, mortal de necesidad.
Así, el perdedor cayó a la lona. El ganador se alzó con el título, y llámese Topuria, o llámese quien ustedes quieran imaginar, ha demostrado estar muy por encima de los que lo retaban en el pesaje, pero que no fueron rival en ese cuadrilátero precioso, que aún es más bonito cuando cae la noche.
De lo cristiano, lo religioso, ya no digo la poca vergüenza, ni hablamos.
No quiero pensar que hoy tendría que hablarles de ropajes de romanos que no aparecen, mantos azules que desaparecen, radiales que hacen desaparecer indicaciones de montajes de palios… ¿Para qué?
Es mejor felicitar al campeón, animar al compositor tardío a hacer grabaciones, pero de sus composiciones, y sobre todo, pasarse a la chirigota, o la murga, la comparsa ha quedado claro le viene grande, y ahora mismo, visto lo visto, ya no valen ni mediocres, ni aspirantes a nada, ya hay que tener habilidad y sobre todo inteligencia.
Nos vemos el próximo jueves, no antes sin animarles a asistir a las magníficas charlas de formación que dan sus respectivas hermandades, que aunque alguno se preocupe de quién las imparte, no se ha preocupado siquiera si le hacen falta, o no, total, es más importante hablar de todo, menos de religión.
PD: Mi enhorabuena a Don Antonio Peligros, que desde el domingo pasado, una vez finalizada la velada pugilística, fue nombrado hermano de honor de la Hermandad de la Paz y Esperanza, aunque para mí siempre será su antiguo Hermano Mayor, mi amigo Antonio, al que le queda chico ese nombramiento al lado de eso, ser el antiguo Hermano Mayor de la Paz y Esperanza, ahora Coronada.





