La preciosa Virgen de la calle Calatrava navegó un año más por el Guadalquivir
La tradición ha vuelto a repetirse en la víspera de la onomástica de la Virgen.
Sevilla esperaba a su Reina del Carmen, y la imagen de la calle Calatrava salía a las siete y media de la tarde para reencontrarse con su barrio, con sus devotos, con su gente.
Era 15 de julio, y como ocurre hace ya más de una década, la titular letífica era portada en andas hasta el Puente de la Barqueta.
Allí la esperaba el barco, engalanado cuidadosamente con los colores carmelitanos, para transportar a la Virgen por las serenas aguas del Guadalquivir.
La nota musical del acto la ponía como es tradición la Banda María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras), la cual acompaña también a la imagen cada año en la procesión terrestre de finales de mes.
Estos eran los sones que se escuchaban mientras la bellísima talla, de reducidas dimensiones, dejaba unas estampas idílicas con el azul del mar de fondo mientras los últimos rayos de sol iluminaban su rostro.
Tras un paseo de más de una hora, la Virgen volvía a tierra escoltada por sus hermanos y devotos, así como una representación de la Armada Española.
Pasadas las diez de la noche entraba la Reina y Hermosura del Carmelo en su capilla, donde a las once y media se culminaba el acto solemne con la salutación a la imagen, la cual pronunció Fernando Vaz Calderón, Pregonero de las Glorias de Sevilla 2025.
Y a medianoche, coincidiendo con el inicio de la Festividad de la Virgen del Carmen, la sección de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Sol tocaba los clarines.
Este irrepetible sonido daba paso como conclusión de la intensa jornada al rezo de la Salve.
Foto: @AlmaSevillana68





