Las procesiones de la Virgen del Carmen de San Cayetano y Puerta Nueva llenan de luz la festividad carmelita
Cuando la canícula atraviesa la ciudad, la luz se ilumina -primeramente- en el rostro de la Virgen del Carmen. Ya sea en San Cayetano, ya sea en Puerta Nueva, las procesiones desafían el rigor máximo de la temperatura y los devotos se echan a la calle para cumplir con el rito y encontrar en la mirada de Nuestra Señora el alivio exacto de los pesares, quehaceres y la acción de gracias, tan atávica como el sentido humano de la trascendencia.
San Cayetano
Y Córdoba, la ciudad que recibe siempre a la patrona de los hombres del mar con la temperatura afilada de su verano implacable, lo hizo con el candor que se sobrepone a lo externo y deja momentos para el recuerdo cada año, desde que el palio de la reina del Carmelo enfila la Cuesta de San Cayetano.
Una archicofradía que se ha asentado durante las últimas décadas, a la par que ha experimentado un crecimiento exponencial. El patrimonio de la misma es la mejor muestra de ello. Pero también su cuidado cortejo, que atesora una hilaridad constante en esa acción de gracias antedicha y que alcanza su cenit en torno a ella, Nuestra Señora del Carmen Coronada.
Dignos de mención son todos y cada uno de los detalles que la rodean y, en especial, el gran trabajo de su capataz, Luis Miguel Carrión, Curro, que consigue que la cuadrilla porte a la imagen con esa mezcla de clasicismo y gracilidad propias de un capataz con solera y buen hacer a raudales. Cualidades también aplicables a la banda, el Carmen de Salteras, que volvió a poner sus sones y a formar un binomio con los costaleros que se agradeció en cada chicotá que cruzó algunos de los enclaves más hermosos del centro de la ciudad.















































Puerta Nueva
Y Córdoba recibió de igual modo a la Virgen del Carmen en Puerta Nueva. Y esto pese a que la corporación no atraviese por un momento pujante en lo institucional. Más bien, todo lo contrario, pues 2025 se estrenó con un decreto del delegado de cofradías que suspendía las elecciones y dejaba sine die a la junta saliente, que ahora es siempre entrante. Además de la consabida reducida nómina de cofrades.
Pese a ello, la cofradía recorrió con solvencia las calles de su feligresía y parte de la de San Lorenzo por Ronda de Andújar, Arroyo de San Lorenzo, Santa María de Gracia, Virgen de Villaviciosa, Plaza Poeta Juan Bernier, Buen Suceso, Isaac Peral, Realejo, Muñices, Plaza de la Magdalena, calle Magdalena, Francisco Borja Pavón, Alfonso XII, y regreso a su templo.
Solvencia que le otorgaron Francisco Luis Castaño, Sony, así como su equipo de auxiliares y una muy buena cuadrilla de costaleros. La misma que interpretó a la perfección el son marcado por la banda de música Tubamirum, que volvió a estar a su nivel. Hechos que hicieron olvidar el resto, dejando el marchamo de los honores a la Virgen que siempre le rinde el pueblo de Córdoba, pese a los calores y a algunas juntas de gobierno.



































