Un año más, el barrio de Levante se ha convertido, en esta fría tarde de diciembre, en el epicentro de la Córdoba Cofrade. A las 17 horas, a la hora prevista, se abrieron las puertas de la Parroquia para que la Cruz Parroquial que abría el cortejo hiciera acto de presencia en la Calle Levante. Con su puesta en escena, se daba paso a un gran número de pequeños, vestidos de pastores, tras ellos, las representaciones de las Hermandades vinculadas a la Parroquia y a la advocación de Belén. Seguidamente comenzaban a salir hileras de cirios de devotos y feligreses que daban luz a la vecina más guapa de su barrio.
El local anexo de la parroquia abrió sus puertas permitiendo observar la figura de la Virgen de Belén, entronizada en el paso de la Virgen del Socorro. Tras unos minutos de espera, comenzó a desarrollarse la maniobra de salida que ponía a la Virgen de Levante en la calle. La Marcha Real evidenciaba que un año más, la Virgen de Belén acudía a la llamada de sus vecinos. Muchos repararon en los estrenos de este año, las cuatro nuevas jarras diseñadas por Mario Ramos y ejecutadas por Manuel Aguilera. Además de las nuevas ropas del cuerpo de acólitos y los bastones del tramo infantil.
Momentos emotivos e irrepetibles fueron cada uno de los segundos que se multiplicaron en su presencia. Una presencia que fue inundando de amor cada una de las miradas que la buscaban. Escenas vividas, que ya se han convertido repetidas años tras año. Así llegó a la Avenida del Cairo y de allí hasta la calle Hermano Juan Fernández para regresar al corazón de Levante y llegar hasta la sede de la Asociación de Vecinos de Nuestra Señora de Belén, donde había un pequeño altar en honor a su Madre y vecinas del barrio ofrendaron el canto de varios villancicos a la Reina de su barrio.
Desde allí caminó a la Plaza que lleva su nombre donde se vivieron momentos de emoción al cruzar los Jardines al son de «Madrugá» y «Ave María».
Y así, poco a poco, la «Luz de Levante», llegaba a su calle, derrochando el arte y la sabiduría emanadas del buen trabajo realizado por la cuadrilla dirigida por Rafael Cerezo. La tarde fue convirtiéndose en noche y las vivencias fueron mutando en momentos que quedarán en la retina de los hijos de Belén.
Volver a destacar, lo que ya no es una novedad, y es la calidad musical de la Banda de Música «Villa de Íllora». La formación musical granadina volvió a demostrar un magnífico nivel y con un repertorio elegido, como subrayan desde el Grupo Parroquial «alegre pero añejo». Fue grato escuchar marchas como «Rocío» o «Corpus Christi» que cada vez se escuchan menos y con las que muchos nos hemos hecho cofrades.
De este modo, la Virgen de la calle Levante llegaba a su casa al son de «Pasan los Campanilleros» y giró mirando a la cara a los niños de su Parroquia y a la de todos sus vecinos con «Se, siempre nuestra Esperanza”, poniendo el colofón a otro día inolvidable y el broche de oro a una jornada para la historia en la que la ciudad y el barrio de Levante fueron testigos de como la Virgen de Belén derrochó alegría por las calles de su barrio y anunció que la Navidad ya está aquí.

















































