La cofradía ya tiene a sus titulares en la casa de hermandad, desde donde saldrá el Lunes Santo
Cuando la Hermandad de la Sentencia dio el paso, pocos se atrevieron a aventurarlo, pero se produjo un punto de inflexión, no solo para la cofradía, sino para la Semana Santa de Córdoba.
Con un estilo perfectamente definido, basado en el clacisismo más exquisito, casi nadie podía advertir que -en aquella Córdoba de cofradías incipientes, en fase de aprendizaje- un modelo de cofradía así fuese capataz de llegar a formar un cortejo con alrededor de 600 nazarenos.
Un logro, un hito, que se ha vuelto a ver refrendado este sábado, durante el traslado del Señor de la Sentencia y la Virgen de Gracia y Amparo, desde la iglesia de San Nicolás hasta su casa de hermandad, desde donde partirá la corporación en su estación de penitencia el Lunes Santo. Y, si el año pasado (en un día entre semana) la asistencia de público resultó más limitada, este 2025, un sábado, ese aspecto ha mejorado sensiblemente.



































Guiadas por sus capataces, David, Arce y Luis Miguel Carrión ‘Curro, respectivamente, la institución penitencial que dirige Rafael Salamanca ha discurrido por Plaza San Nicolás, San Felipe, Gran Capitán, José Zorrilla, Menéndez Pelayo, Plaza San Hipólito, Plaza del Escudo, Plaza Antonio Fernández Grilo, Concepción, Duque de Fernán Núñez, Pérez de Castro, Plaza Ramón y Cajal, Valladares, Plaza Pineda, Leopoldo de Austria, Plaza San Juan, Barroso y Pasaje Saravia.
Un traslado elegante, acompañado por las voces de una coral polifónica, que recuerda a otros que se llevan a cabo en cercanas latitudes. Pero no por ello deja de ser un ejemplo de que el trabajo bien hecho tiene su recompensa.





