Multitudinaria, emotiva, espectacular y, al mismo tiempo, íntima y auténtica. Así ha sido la memorable tarde noche que la Virgen del Patrocinio le ha regalado a Triana, a Sevilla, y a todo el Universo Cofrade, por obra y gracia de la infinita dulzura y la indiscutible elegancia que la Señorita de Triana ha destilado en su paso de palio, comandado con maestría por Francisco Reguera, a lo largo de las casi ocho horas en las que ha recorrido las abarrotadas calles del antiguo arrabal. Miles de fieles y devotos se han arremolinado antes su magnificencia para dejarse enamorar por una de las bellezas insustituibles de la Semana Santa de Sevilla, que, de manera primorosamente extraordinaria, ha inundado de magia este otoñal domingo que marca el ocaso del año litúrgico.
Arropada magistralmente por la Oliva de Salteras, una banda de otro planeta, que ha desplegado, aparentemente casi sin despeinarse, un repertorio sencillamente perfecto, brillante y exquisito, la dolorosa que gubiase, hace medio siglo, el insigne imaginero Luis Álvarez Duarte ha derramado magia sin coto a lo largo de todo el recorrido, navegando en una auténtica marea de devoción que ha sido santo y seña de una procesión que ha demostrado que una salida extraordinaria también puede ser ejemplo de un gusto exquisito, sin alharacas ni estridencias, sino con sabor a autenticidad y tradición.
Un excelso repertorio en el que han brillado piezas como «Señorita de Triana» y «Nuestra Señora de Patrocinio», auténticas maravillas como «Esperanza Trinitaria» de Antonio Pantión, «Hiniesta Coronada», «Dulce Nombre de Jesús» o «Mediatrix Omnium Gratiarum». Especialmente emotiva ha sido, las petaladas con la que la Virgen ha entrado en la Calle Castilla o la ofrendada en la calle Alfarería, el momento en el que los niños del proyecto de Caridad Mediatrix Infantum han rezado ante la Santísima Virgen junto al arzobispo José Ángel Saiz Meneses o la visita a los templos del barrio, la Parroquia de la O, donde ha saludado a los titulares de la otra cofradía trianera del Viernes Santo, a los sones de «María Santísima de la O» y Aquella Virgen», La Capilla de los Marineros, donde se ha encontrado cara a cara con la Esperanza de Triana al compás de «Soleá dame la mano», la parroquia de Santa Ana, la parroquia de San Jacinto y la Capilla de la Estrella, a donde ha llegado al son de «Virgen de la Estrella», de Gámez Laserna. Especialmente brillante ha sido el paso por las calles San Jorge y el Altozano, a los sones de «Coronación de la Macarena», «Encarnación» y «Corpus Christi».
Para la ocasión, la Virgen del Patrocinio, magníficamente vestida por Antonio Bejarano, ha estrenado la saya que ha bordado Francisco Carrera Iglesias, “Paquili”, reproducción de la que desapareció en el incendio de 1973, tocado y pañuelo, una saya que reproduce la saya de Olmo, de1926, bordada sobre tisú de plata, siendo la que vestía la Virgen del Patrocinio en 1973, cuando el incendio acaecido en la hoy Basílica provocase su desaparición. Una pieza reconstruida de manera arqueológica a través de fotografías del dibujo original de la saya por Javier Sánchez de los Reyes sin las modificaciones que luego experimentó al pasarse a nuevo tejido, pero adaptándolo al actual patrón de las sayas de Ntra. Sra. del Patrocinio y completándola con unas mangas a juego, que en la original no poseían bordados, y una reinterpretación del cíngulo de pasamanería original para ser bordado en oro con las mismas técnicas que la saya, guardando su misma impronta. También el exorno floral ha sido excepcional ya que por primera vez el paso de palio de la dolorosa, que ha lucido porta el pectoral que reproduce la cruz de carey y plata de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la O, ha llevado un exorno floral donde han predominado las rosas blancas.
La salida está enmarcada dentro de los actos programados por el L aniversario de la hechura de la Imagen, tras la pérdida de la antigua talla, que también cumpliría cien años. Al igual que sucediese con el Santísimo Cristo, cuando en el mes de febrero del presente año ya presidió un Vía Crucis extraordinario por las calles del barrio de Triana, en esta ocasión ha sido la Santísima Virgen quien ha protagonizado una salida extraordinaria histórica, siendo la primera ocasión que lo hecho en una fecha distinta a la del Viernes Santo. Una salida que ya forma parte indisoluble de la memoria de Sevilla y del interminable rosario de recuerdos de una de las hermandades fundamentales de Sevilla.






























