La crónica | Oración en el Huerto. Getsemaní en Córdoba

En Córdoba hay mil lugares que podrían haber sido Getsemaní. Una tierra poblada de olivos donde poder imaginar el trance de Jesús intentando entender los designios de su Padre.

Por la Plaza de la Corredera asoman los nazarenos verdes con la capa y el cubrerrostro blancos -que mi guía cordobés me ha dicho que así se llama en esta ciudad-.

Desde el barrio de la Axerquía… San Francisco y San Eulogio. Buscando la Basílica de San Pedro para ir a la Catedral.

Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto sobre un Getsemaní dorado y buscando una respuesta con su mirada al cielo de Córdoba se adentra en el Arco Alto de la Plaza de la Corredera, con la fuerza de los costaleros reteniendo el peso en la empinada cuesta que desemboca en el antiguo recinto donde también se condenaba en siglos pasados. Bajo un olivo que se mecía a los sones de la Agrupación Musical de Ntro. Padre de la Redención, el paso de misterio pisaba las losas de la Plaza.

Sólo un instante me ha separado ver un Jesús orante para ver a un Jesús amarrado a la Columna, en su pequeño paso, pero con la misma mirada elevada al cielo buscando, quizás no ya un porqué o una explicación, sino sólo un consuelo en el Padre. Era la Banda de Música Tubamirum de Cañete de las Torres quien acompasaba el andar de la cuadrilla cuando comenzaba a irse el sol de la tarde, y el aire seguía soplando para traer la noche.

Y de repente, como una avalancha para los sentidos, vi llegar el que es, hoy por hoy, probablemente el mejor paso de palio del Domingo de Ramos cordobés. María Santísima de la Candelaria estrena un nuevo cielo que le cubre por debajo del celeste. Obra de Jesús Rosado con la Gloria Central del gran pintor malagueño Raúl Berzosa.

La preciosa tapa del joyero para la más brillante de las joyas de la Hermandad, la Madre de Jesús y de todos sus hijos. La vista quedaba saturada ante tanta belleza, al igual que el aroma a incienso y de la flor blanca en tupidas piñas hizo explotar las sensaciones del sentido del olfato. La Banda de Música Ecijana ha puesto el sonido al sentido que te traslada a otros momentos, a otra Semana Santa.

Todo un conjunto para la Madre que es la Luz, la que ilumina el Camino marcado por su Hijo, la que ha hecho palidecer a toda su candelería que sólo la acompaña, pues no la puede alumbrar; un paso de palio que se ha convertido en una obra de arte de la que poder disfrutar en este Domingo de Ramos de Córdoba.